Con sus 19 años había construido una biografía sin límites. Pero llegó a un repentino fin luego de una misteriosa caída desde un edificio de lujo en Londres, ubicado frente a una sede del MI6, la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido.Zac Brettler, un chico británico de clase media, saltó desde el departamento del delincuente Verinder Sharma, conocido como “Indian Dave”, con quien había tejido una relación en base a un engaño: el joven decía ser el hijo de un magnate ruso, y que heredaría una fortuna de 200 millones de libras.Su trágica caída al río Támesis ocurrió en noviembre de 2019, cuando fue a pasar la noche al ostentoso quinto piso en el que vivía el matón. Semejante episodio sobresalió nuevamente ante la reciente publicación del libro London Falling: A Mysterious Death in a Gilded City.La invención de Zac Ismailov, entre el lujo y la facilidad para la imitaciónZac Brettler era un excelente imitador y a menudo copiaba acentos para entretener a sus padres, de origen judío, y a Joe, su hermano dos años mayor. Así lo afirma el periodista Patrick Radden Keefe, autor de la obra mencionada.Su cambio empezó a ser percibido por sus padres en plena adolescencia. A los dieciséis años ingresó en el internado de Mill Hill School, ubicado al norte de Londres. Tal institución -en el 2013- lo rodeó de los hijos de millonarios de Rusia, Kazajistán y China.El británico empezó a ver de cerca la lujosa superficialidad de las ropas de diseñador y las fotos de sus compañeros en autos de alta gama y suntuosos hoteles. En definitiva, un estilo de vida que no condecía con la familia Brettler, que no dejaba de pertenecer a una clase media acomodada.El muchacho empezó a afirmar que entre sus ídolos estaba el estafador Jordan Belfort, el personaje real de la película El lobo de Wall Street. Además, se fascinó por figuras del hampa londinense: entre ellos, los gemelos homicidas Reginald y Ronald Kray, según detalló el periodista estadounidense. En una oportunidad hasta alquiló una limusina con chofer para que lo recogiera a la salida del colegio. Y más peligroso aún, el adolescente empezó a prometer inversiones a partir de la gran fortuna que heredaría.El comienzo de una cadena que lo llevó al submundo en LondresUno de sus primeros contactos fruto de su mentira fue un gerente comercial del Chelsea Football Club, quien asistía a los jugadores estrella en operaciones inmobiliarias.Se creyó el acento falso del muchacho de 19 años –que no hablaba más que unas palabras básicas de ruso-, a partir de una coincidencia que lo tocaba de cerca: el origen de su jefe. El por entonces propietario del club, Roman Abramovich, provenía de una rica familia de Rusia.Claro está, Zac Brettler ya había cambiado de identidad. Se presentaba con el apellido Ismailov.A partir de su relación con el hombre del Chelsea, a principios de 2019 conoció a un personaje clave de esta intrigante confabulación: el acaudalado empresario Akbar Shamji.Shamji, casado con una glamorosa diseñadora de moda que vistió a figuras como Kate Middleton y Meghan Markle, llegó a invitarlo a su departamento en la calle de Mount Street.Le había creído la historia a Zac y, motivado por la supuesta herencia de 200 millones de libras del adolescente, hasta lo quiso hacer partícipe de sus negocios.Zac constituyó una empresa llamada Omega Stratton, en los papeles dedicada a los contratos de valores y materias primas. En el verano europeo de dicho año, se mudó a un elegante departamento en la exclusiva zona residencial de Pimlico.Más trascendental aún para el desenlace final del casi veinteañero fue el hecho de que Shamji le presentó a Virender Sharma, apodado “Indian Dave”.Quién era el gángster Verinder “Indian Dave” SharmaA Zac también le transformaron la realidad: le dijeron que “Indian Dave” era un magnate del caucho. Por esa razón, parecía lógico que tuviese un lujoso departamento a orillas del Támesis.En la madrugada del 29 de noviembre de 2019, una cámara de seguridad instalada en la sede del MI6 -la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido- captó a Zac Brettler saltando 60 metros desde el balcón del piso del matón.La cámara registró a Zac, quien se dirigió a una esquina del balcón para luego caminar hacia la otra. Después, volviendo al centro, saltó. A las 7 de la mañana un transeúnte descubrió su cuerpo.“Indian Dave” fue el principal sospechoso por este trágico suceso. Conocido por su carácter violento, el hombre de nacionalidad india tenía fama de ser extremadamente cruel en el submundo del crimen organizado. Específicamente por su tendencia a hacer colgar a sus víctimas desde las alturas para hacer que paguen deudas pendientes, según detalló el DailyMail.Poco más de un año despupes, en diciembre de 2020, el matón apareció muerto en el mismo departamento por una sobredosis de drogas. Anteriormente, había tenido un intento de suicidio, a partir del cual le dijo a una enfermera que la investigación policial sobre la muerte de Zac “lo había estresado”, contó el DailyMail.Tanto el gángster como Shamji –que visita Londres ocasionalmente- fueron arrestados bajo sospecha del asesinato del joven. Pero ambos negaron haber cometido delito alguno y, ante la falta de pruebas, ninguno fue acusado.El misterio latente"Nunca sabremos realmente qué ocurrió la noche en que murió Zac porque Dave se llevó ese secreto a la tumba", indicó un familiar del gángster al mencionado medio británico.“Pero conociendo a Dave, si algo no le gustaba o se sentía decepcionado, enseguida te dabas cuenta. Y eso solía significar violencia”, prosiguió la misma fuente, que habló en condición de anonimato.Por otra parte, cuando la policía recuperó un iPad de Zac, se descubrió que dos días antes de su muerte había una búsqueda en Internet sobre "protección de testigos en el Reino Unido".La crítica de los padres a la investigación policialMatthew Brettler, director de una empresa de servicios financieros de alcance internacional, y su esposa periodista Rachelle, siguen sin saber qué le pasó realmente al menor de sus dos hijos.Sin embargo, mantienen una fuerte crítica a la investigación policial de Scotland Yard. A la vez, los mismos negaron rotundamente que Zac haya hablado alguna vez de suicidio.Su impacto al descubrir la doble identidad que su hijo había mantenido oculta durante años quedó retratada en la novela de no ficción del periodista Patrick Radden Keefe, mencionada en los primeros párrafos de esta nota.Así y todo, el propio padre admitió que, aunque desconocían la mentira en la que se había metido su hijo, Zac siempre tuvo "una habilidad un tanto sobrenatural para contar historias".
Zac Brettler, el joven que fingió ser hijo de un magnate ruso, burló a un gángster y acabó en un enigma sin resolver
A los 19 años se metió en el submundo londinense y terminó saltando al río Támesis en circunstancias que nunca fueron aclaradas.Luego de su abrupta muerte, sus padres descubrieron los detalles de la invención de su otra identidad.









