El n�mero de protocolos gestionados por conductas autol�ticas en el IES Fuente de la Pe�a se ha disparado en los �ltimos a�os. Puede llegar a haber 15 o 20 procedimientos abiertos de forma simult�nea. Eso no significa necesariamente que en este centro p�blico situado en Ja�n haya m�s casos de intentos de suicidio o autoagresiones que en otros institutos de sus caracter�sticas, sino que aqu� nunca se minimiza ni se ignora una se�al de alarma por peque�a que sea. Y eso lo ha convertido tambi�n en un centro de destino elegido por muchos alumnos vulnerables que han pasado antes por una situaci�n de acoso en otros centros.El IES Fuente de la Pe�a es un referente en el abordaje de los problemas de salud mental del alumnado y la prevenci�n del acoso escolar. Sus Desayunos DiverS.O.S., por ejemplo, funcionan como un grupo de rescate para alumnos en riesgo, que ha servido de ejemplo a otros centros que buscan herramientas para hacer frente a un problema creciente que tiene desbordados a muchos equipos educativos. �El mundo ha cambiado y los centros tambi�n debemos hacerlo. No podemos seguir actuando como si no pasara nada. Nos llegan alumnos muy heridos�, afirma Juli�n Medina, subdirector del Fuente de la Pe�a.En el Colegio de Infantil y Primaria (CEIP) Mar�a Moreno de C�rdoba tambi�n se han adoptado programas de prevenci�n del acoso escolar que dan un paso m�s all� de lo que estrictamente marcan las normas. All� se aplica el modelo dial�gico en la resoluci�n de conflictos, que es el que pone las herramientas en manos de los alumnos para que las normas de convivencia y las medidas de prevenci�n sean el resultado de un pacto entre iguales, explica su directora, Yolanda Ortiz Luque, maestra de Educaci�n F�sica y madre de un ni�o con trastorno del espectro autista. �Hemos tenido que desaprender mucho de lo que nos hab�an ense�ado sobre mediaci�n porque no funcionaba�, apunta.Los educadores del IES Fuente de la Pe�a, del IES Al �ndalus de Almer�a y del CEIP Mar�a Moreno (los tres han accedido a contarnos sus experiencias) llevaron sus proyectos al I Congreso Nacional contra el Acoso Escolar que se celebr� en C�rdoba en el mes de enero, organizado por la Consejer�a de Educaci�n de la Junta de Andaluc�a. La puesta en com�n sirvi� para conocer con qu� mimbres trabaja la comunidad y qu� reformas normativas habr�a que impulsar para coger este toro por los cuernos. La Junta se comprometi� entonces a agilizar los protocolos, a descargarlos de burocracia. Los cambios que se introducir�n en los reglamentos de los centros establecen que se informar� a la inspecci�n educativa desde el minuto uno de la intervenci�n ante cualquier indicio o denuncia de caso de acoso escolar, con objeto de que los docentes cuenten siempre con asesoramiento experto.La celebraci�n de ese primer congreso nacional fue una iniciativa del Gobierno andaluz despu�s de que las muertes de varias alumnas dispararan todas las alarmas sobre estos dos fen�nemos escalofriantes (acoso escolar y conductas autol�ticas) que se reproducen en todos los centros y que en muchas ocasiones se desarrollan en paralelo. El caso de Sandra Pe�a en Sevilla o el de las ni�as Sharit y Rosmed en Ja�n dejaron al descubierto la vulnerabilidad de muchos alumnos que no son capaces de gestionar la cat�strofe emocional que supone para ellos verse se�alados o excluidos en el espacio f�sico y el entorno digital. Y que incluso llegan a �romantizar� la idea de la muerte como una salida natural para su sufrimiento.Chivatos o valientes�Los que agreden lo hacen porque buscan popularidad, poder, liderazgo, ser atractivos para los dem�s. Nosotros les negamos esa atenci�n que est�n demandando. Es lo que denominamos la cortina m�gica de exclusi�n. Y funciona. Por contra, ponemos todo el foco de la atenci�n en la v�ctima y en los valientes que acompa�an a la v�ctima�, explica Yolanda Ortiz. �Lo importante es actuar desde que el ni�o entra en las aulas. No hay que normalizar ninguna conducta por peque�o que sea el alumno. El ni�o debe recibir siempre una respuesta clara cuando tiene un comportamiento violento. No creemos en el juego violento a ninguna edad. Rechazamos las conductas violentas desde los cero a�os�, insiste.Para poner el foco sobre los �valientes� es imprescindible romper el silencio del entorno. �Los compa�eros deben entender que uno no es un chivato cuando denuncia una injusticia entre compa�eros. El chivato revela un secreto que no hac�a mal a nadie. El valiente act�a para evitar un da�o, una situaci�n de violencia o maltrato. Les decimos: Hacen falta muchos valientes y t� eres uno de ellos. Se le da el papel protagonista al valiente, no al agresor�.En este centro de C�rdoba se han puesto en marcha los denominados patios din�micos, de manera que el juego en el tiempo de recreo se orienta para que sea accesible e inclusivo. Tambi�n se practican los �desplazamientos seguros�, el �pedib�s�, que incorpora el acompa�amiento de los compa�eros o incluso de voluntarios de la Cruz Roja en las entradas y salidas del colegio.El CEIP Mar�a Moreno colabora con un equipo de investigaci�n de la Universidad de C�rdoba a trav�s del profesor Antonio V�zquez Cabrera, que es a su vez voluntario de la comunidad de aprendizaje en la que se integra el centro. �Muchos ni�os abusan porque est�n aburridos. Otros muestran alg�n trastorno de conducta y, en ese caso, hay que tratarlos como alumnos con necesidades educativas especiales. El trabajo es siempre lento. A la v�ctima le damos protecci�n y al acosador se le aplican medidas correctivas, no punitivas, porque �stas �ltimas no funcionan. La expulsi�n s�lo te quita el problema unos d�as, pero no lo resuelve. Resulta m�s eficaz, por ejemplo, trasladar al acosador a un grupo de un nivel superior, donde aprende otros modelos de conducta. Tambi�n se le limita la zona de recreo para que est� bajo control y no sea la v�ctima la que vea reducida su libertad de movimiento�, apunta la directora.La pandemia y la irrupci�n de lo digital en la vida adolescenteEn el IES Al-Andalus de Almer�a saben bien lo que es tratar la diversidad. Tienen alumnos de 23 nacionalidades. M�s de la mitad del alumnado es extranjero o sus padres lo son. �Del conflicto sacamos la oportunidad. Normalmente el acoso es resultado del miedo a lo diferente�, anota su directora, Sandra Lard�n, que explica algunas de las razones de que las conductas autolesivas se hayan disparado. �Un inspector de zona, que tiene a su cargo una decena de centros, maneja 60 protocolos autol�ticos�, apunta para ofrecer un dato estad�stico sobre la magnitud del problema: �La pandemia marc� un punto de inflexi�n. No s�lo por lo que afectaron los confinamientos sino tambi�n por la irrupci�n de lo digital en las vidas de los chavales. Los adolescentes est�n muy perdidos�.El IES Al Andalus tiene un claustro de unos 115 profesores y una estabilidad del 60% de su plantilla, lo cual puede considerarse un porcentaje alto, teniendo en cuenta la complejidad del entorno social del centro. Mar�a del Mar Blanco Leal, profesora del centro, relata c�mo las actividades organizadas fuera de las horas de clase a menudo ayudan a la socializaci�n e inclusi�n de los m�s vulnerables: �Nosotros trabajamos las relaciones fuera del programa curricular. Organizamos un baile de invierno y un pasaje del terror en Halloween y resulta reconfortante que haya alumnos que vengan a darte las gracias y a decirte que ha sido el d�a m�s feliz de sus vidas�.Todas estas actividades no lectivas -apunta la docente-permiten detectar inteligencias m�ltiples, porque �descubres que hay alumnos que, tal vez no son los mejores en clase, pero tienen una habilidad innata para la tecnolog�a, para el maquillaje o para encargarse de los equipos de m�sica�. �Se trabajan los v�nculos, se combaten los estereotipos y se reivindica la diversidad como un m�rito y un valor�. �Los adolescentes est�n generalmente a la defensiva, son reactivos. Nosotros les ense�amos a usar la amabilidad como herramienta transformadora�.El Al-�ndalus forma parte de una comunidad de aprendizaje, un programa que busca comprometer en la educaci�n de sus alumnos a instituciones y colectivos sociales del entorno. Pero, cuando a pesar de todos los esfuerzos el acoso se produce, no caben excusas. �Abrir un protocolo de acoso es el primer paso. No vale eso de averiguar qu� est� ocurriendo antes de iniciar el protocolo. Es al rev�s. No podemos pensar que tener m�s protocolos abiertos en un centro mancha su expediente. Ese es un error de concepto. Un centro que hoy en d�a no tenga protocolos de acoso o de conductas autol�ticas no es mejor que otros. S�lo demuestra que no tiene herramientas de prevenci�n o que no las usa�, explica la directora del CEIP Mar�a Moreno de C�rdoba.La Consejer�a se ha comprometido tambi�n a que, en caso de acoso, sea el agresor el que cambie de centro, con el objetivo de proteger a la v�ctima y mejorar de la convivencia escolar. Que no sea la v�ctima la que tenga que dejar su entorno.Una orientadora del IES Fuente de la Pe�a modera la conversaci�n en un grupo de alumnos.DAVID TORRESARABA PRESS"Me daban ganas de desaparecer del universo"�Desde Tercero a Sexto de Primaria estuve muy solo. Me daban ganas de desaparecer del universo�. Daniel [nombre ficticio como todos los de los menores que aparecen en este reportaje] suelta esta bomba como si fuera lo m�s normal del mundo querer acabar con todo con s�lo 10 u 11 a�os. Es uno de los alumnos que participan en los Desayunos DiverS.O.S. que se organizan en su instituto todos los mi�rcoles durante el recreo. La funci�n de estos encuentros es ofrecer una actividad a quienes no siempre encuentran en el patio la compa��a que desean o que necesitan. Desayunan juntos de la mano de una orientadora que conduce la conversaci�n en el grupo. Ellos sacan el zumo, el bocadillo o las galletas y ella intenta sacarlos de su aislamiento.El d�a en que se produce la visita de ELMUNDO al IES Fuente de la Pe�a de Ja�n el tema elegido (se pacta en la sesi�n anterior) son los hobbies. ��Hab�is sido alguna vez rechazados por vuestras aficiones? �O por no compartir los gustos del grupo?�, plantea la orientadora sin saber hasta qu� punto esa pregunta abrir�a una suerte de caja de Pandora de la que surgieron, uno detr�s de otro, relatos de exclusi�n, de acoso, de incomprensi�n por parte de los adultos, de soledad..., en definitiva, de �ganas de desaparecer del universo�. La confesi�n �ntima de Daniel tiene el efecto de una piedra en un estanque y anima a otros a hablar. La conversaci�n toma unos derroteros �ntimos, dolorosos, cat�rticos.No es casualidad que el libro Invisible, de Eloy Moreno, se haya convertido en el m�s solicitado en la biblioteca del centro, donde tiene lugar este desayuno colectivo convertido en terapia de grupo para peque�as almas solitarias. �Me empezaron a robar y tuve que ponerle un candado a la mochila. Un d�a me cortaron el pelo sin que yo me diera cuenta. Me dijeron que era una broma. Una broma se puede aguantar un d�a, pero no durante meses�, cuenta Natalia. �Yo me juntaba con los que me hac�an da�o. Y me di cuenta de que mi mejor amigo en realidad no lo era�, explica Daniel.�Yo estuve en tratamiento con hormonas para el crecimiento. Fue en esa �poca cuando mi mejor amiga me hizo bullying. Me culpaba de cosas que yo no hab�a hecho�, cuenta Nazareth. �Fue un infierno. Estuve a�os sufriendo pero los profesores pensaban que el problema era yo. Te pon�an un parte y ya est��, a�ade. �Yo estuve sola desde Infantil hasta terminar la ESO. Era hiperactiva. Ahora ya me he calmado bastante. En una ocasi�n, una profesora me ech� de la clase y me despidi� con una patada en el culo. No fue una patada fuerte y ella le quit� importancia, pero me humill� delante de todo el mundo. Otro d�a una compa�era lleg� a darme un guantazo�, narra.Las penalidades se van atropellando en el relato colectivo. Hay tres, cuatro, cinco manos levantadas para pedir el turno y poder compartir la experiencia, para exorcisar el trauma. Entre todos completan un dibujo poco agraciado de la infancia y adolescencia que les ha tocado vivir. Porque, como el personaje de la novela de Eloy Moreno, se sent�an invisibles para los dem�s cuando buscaban compa��a pero no lo suficiente para que les dejaran en paz sus acosadores.Todos los relatos se hacen, sin embargo, en tiempo pasado y la mayor�a se desarrollaron en entornos escolares diferentes a �ste en el que ahora se encuentran. En el IES Fuente de la Pe�a han aprendido que contar su experiencia les ayuda a sanar. Que la culpa no es de la v�ctima. Que los sentimientos importan aunque sean los de un ni�o o un adolescente con dificultad para entender el vac�o a su alrededor. Ignorar esos sentimientos o reducir las peque�as humillaciones diarias a un juego de ni�os ha llevado a algunas de estos alumnos a desarrollar ideaciones suicidas que requieren siempre una respuesta de los adultos.La mayor�a de muertes por suicidio son prevenibles y evitables. No responden nunca a una �nica causa. Detr�s de ese sufrimiento y desesperanza de la conducta suicida se entrelazan factores de tipo psicol�gico, familiar, social, econ�micos y/o culturales.Si usted o alguna persona cerca necesita ayuda emocional por ideaci�n suicida llame al 024, si se trata de una emergencia no dude en llamar al 112.