En el mapa térmico de temperatura global, una herramienta visual que utiliza una escala de colores para representar las variaciones de calor en la superficie del planeta, el contraste llama mucho la atención. Una pequeña mancha azul en medio de una tonalidad naranja y roja que abarca todos los continentes y mares del planeta. Un “parche frío” en una cartografía que no para de calentarse producto de las emisiones de gases de efecto invernadero que los seres humanos seguimos lanzando a la atmósfera a niveles récord. ¿La explicación? Una corriente oceánica clave en la regulación del clima que se está debilitando por el cambio climático.En términos científicos, esta mancha azul se llama “Atlantic Warming Hole” o “cold blob”. Está ubicada al sureste de Groenlandia y es el único rincón de toda la superficie de la Tierra que se ha estado enfriando en los últimos 150 años. Los motivos de esta anomalía mantiene divididos a los expertos. Algunos lo relacionan con cambios en el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera. Otros investigadores, en cambio, sostienen que el océano está transportando menos calor hacia esa región debido a una alteración en la corriente que transporta el calor desde los trópicos hacia Europa, conocida como AMOC. Nuestro análisis sugiere que no es un fenómeno superficial, sino de una pérdida de contenido de calor oceánico que se extiende en profundidadStefan RahmstorfCientíficoEl océano está transportando menos calor hacia esa región debido a una alteración en la corriente que transporta el calor desde los trópicos hacia Europa, conocida como AMOCUna reciente investigación parece haber zanjado el debate: las variaciones de calor almacenado en esa región están mucho más relacionadas con cambios en el transporte oceánico que con cambios en las pérdidas superficiales de calor. Además, la anomalía fría no se limita a unos pocos metros de agua. Los científicos, liderados por Stefan Rahmstorf, una de las mayores eminencias en el estudio de las corrientes oceánicas, encontraron que la señal está lejos de ser superficial: el enfriamiento penetra profundamente en la columna oceánica y se propaga hacia una profundidad de 2500 metrosUn error frecuente, aclaran los autores, es interpretar esta región fría como evidencia contra el calentamiento global, cuando en realidad es todo lo contrario. La existencia de una región fría en medio de un planeta que se calienta es precisamente una señal de que la circulación oceánica está cambiando. El resto del océano global sigue acumulando cantidades récord de calor.El hallazgo, al cabo, es consistente con una reducción del transporte de calor hacia el Atlántico Norte, que encaja con la hipótesis de un debilitamiento de la AMOC, una señal de alarma que se ha encendido en los últimos años ante la perfección de los modelos de predicción y simulación.“Nuestro análisis de esta mancha fría sugiere que no se trata simplemente de un fenómeno superficial, sino de una pérdida de contenido de calor oceánico que se extiende en profundidad. Por lo tanto, respalda la interpretación de que la mancha es una señal de debilitamiento de la AMOC”, concluye el grupo de expertos.Un punto de inflexión del sistema climáticoLa conclusión de los científicos es que la AMOC se está debilitandoLVDRahmstorf, jefe de Análisis del Sistema Terrestre en el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam y profesor de Física de los Océanos en la Universidad de Potsdam (Alemania), lleva años alertando del debilitamiento de la AMOC y los graves impactos en el clima global que esto conllevaría: el enfriamiento del norte de Europa y el calentamiento del sur del continente -España incluido-, por poner un ejemplo.“Mi conclusión es que la AMOC se está debilitando, que es un punto de inflexión del sistema climático, que no sabemos cuándo colapsará, pero que los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, resumió el año pasado en una clase magistral que brindó en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).La AMOC es un sistema de corrientes oceánicas que transporta calor al Atlántico norte. El agua superficial cálida procedente de los trópicos fluye hacia el norte y libera su calor en el Atlántico subpolar, al sur de Groenlandia y al oeste de Gran Bretaña e Irlanda. Posteriormente, se enfría y desciende a una profundidad de entre 2.000 y 3.000 metros antes de regresar al sur en forma de corriente fría.Se trata de uno de los mayores sistemas de transporte de calor del planeta, ya que transporta el equivalente a 50 veces el consumo energético humano, y tiene un impacto especialmente fuerte en el clima europeo, afectando la absorción de dióxido de carbono y el suministro de oxígeno de los océanos, así como los patrones de precipitaciones en los trópicos.¿Cómo funciona? En los trópicos, el agua del océano Atlántico está más caliente, por lo que es menos densa y pesada. Fluye hacia el norte por la superficie del océano manteniendo a Europa más templada de lo que sería de otro modo. Cuando esta agua se enfría, se hunde: la alta salinidad aumenta su densidad. Entonces vuelve al hemisferio sur por el fondo del océano.El agua dulce reduce la salinidad -la densidad del agua- en la superficie del océano. Esto significa que una menor cantidad de agua superficial se hunde, lo que podría ralentizar el flujo de la corriente. Por lo tanto, la temperatura no es el único ingrediente clave de la AMOC. El otro factor determinante es la salinidad: cuanto más salada es el agua, más densa es.Para Rahmstorf, la mancha azul es una de las principales evidencias del debilitamiento de la AMOC. Mientras las costas de Norteamérica sufren un “calentamiento excesivo”, esta franja, que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, “no para de enfriarse”.¿Por qué ocurre esto? Porque la AMOC, producto de estar debilitándose, está trayendo menos calor al Atlántico norte. En sus últimas intervenciones, Rahmstorf ha explicado que la principal causa de esta desaceleración, en torno al 15% en la actualidad, es por el aumento de precipitaciones en partes de esta región y el deshielo en Groenlandia y el Ártico.Aunque suene contradictorio, un Atlántico norte más frío trae como consecuencia aires más cálidos en gran parte de Europa, sobre todo al sur. Para este científico alemán, el debilitamiento de la AMOC es un factor determinante que explica las olas de calor en Europa, más recurrentes e intensas que en otras regiones del mundo en latitudes similares: “Europa es un foco de olas de calor, lo que bien podría estar relacionado con la ralentización de la AMOC y la zona fría que se está desarrollando en Europa occidental después del Atlántico. Por lo tanto, la ralentización de la AMOC ya está teniendo impactos en países como España”.¿Puede colapsar la AMOC?La novedad del estudio es que utiliza un conjunto de datos basados en observaciones para analizar el balance de calor de la zona. Los autores comparan el contenido de calor del océano, los flujos de calor en superficie y el transporte horizontal de calor, un cruce que hasta aquí no se había hecho.El hallazgo ha vuelto a reabrir el debate sobre un colapso cercano de la AMOC. En 2023, Susanne Ditlevsen, matemática de la Universidad de Copenhague y su hermano Peter Ditlevsen, físico climático del instituto Niels Bohr, publicaron una investigación que alertaba de una interrupción total para 2057.En el nuevo estudio, los autores refuerzan la relación entre la mancha fría y una reducción del transporte oceánico de calor, pero no mencionan que la AMOC vaya a colapsar de forma inminente. “No sabemos cuando colapsará, pero los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, afirmó Rahmstorf en su visita a España.Lo que es una evidencia irrefutable es que esta corriente se encuentra actualmente en su punto más débil en mil años. “Este riesgo merece atención política y científica”, advierten los investigadores. Andrés Actis FernándezPeriodista especializado en clima y medio ambiente Ver más artículos
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Una corriente oceánica clave en la regulación del clima ubicada al sureste de Groenlandia es el único rincón de toda la superficie de la Tierra que se ha estado enfriando en los últimos 150 años













