Un mapa del mundo muestra la distribución de temperaturas globales con una anomalía fría en el Ártico y áreas cálidas predominantes en otros continentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)La ciencia climática europea sumó en los últimos meses un hallazgo con consecuencias directas y globales. Una extensa “mancha fría” en el Atlántico Norte, situada entre Groenlandia e Islandia, fue identificada como uno de los factores que alimentan las olas de calor más severas que se vivieron en el continente europeo. Un reciente estudio internacional detalló cómo una zona oceánica que se enfría, mientras el resto de los mares se calienta, desencadena alteraciones en las corrientes atmosféricas y modifica el régimen de temperaturas, lluvias y tormentas desde el norte de Europa hasta la Península Ibérica.PUBLICIDADLa alerta roja por calor se extendió a 49 departamentos franceses y afectó a más de 35 millones de habitantes con temperaturas récord en varias ciudades

- ( Europa Press)El fenómeno, conocido como “cold blob”, fue objeto de análisis por equipos de oceanógrafos, meteorólogos y expertos en clima cuyos trabajos se publicaron en revistas científicas y medios de referencia internacional. Como publicó Infobae, Europa enfrenta una temporada estival marcada por episodios de calor extremo, con temperaturas récord y alertas sanitarias en varios países. El fenómeno no responde únicamente a la acumulación de gases de efecto invernadero o al calentamiento global, sino que involucra procesos oceánicos menos visibles, pero decisivos.PUBLICIDADSegún el estudio de Oltmanns et al. (2024), el agua de deshielo del Ártico, inyectada en el Atlántico Norte, se comporta como un predictor plurianual altamente fiable de veranos más cálidos y secos en Europa. De acuerdo con los últimos modelos y observaciones, “la mancha fría del Atlántico podría estar alimentando las olas de calor extraordinarias en el continente europeo”.PUBLICIDADDe Groenlandia a Europa: cómo una anomalía marina redibuja el mapa del calor extremoEl enfriamiento del Atlántico Norte contrasta con el calentamiento global y altera la corriente en chorro provocando bloqueos atmosféricos sobre Europa