Por Claudia Dupeirón |
La Habana (EFE).– Los patios de colegio en La Habana están extrañamente silenciosos este junio. Sin transporte ni alimentos para los comedores, el fin del curso escolar se ha adelantado a la fuerza por la intensificación de la crisis derivada del bloqueo petrolero de EE. UU.
“Soy abuela de un niño de 10 años y ya estamos disfrutando de estas vacaciones apresuradas”, señala escéptica a EFE Amalia Acosta, de 65 años, mientras recorre a media mañana con su nieto el Paseo del Prado, en La Habana Vieja.
Con los padres trabajando, Acosta ha quedado al cuidado del infante. Explica que “desafortunadamente” las evaluaciones finales tuvieron que adelantarse y se realizaron en un contexto muy complicado, pues “no había corriente” ni conexión a internet para “buscar la información”. “La afectación fue bien seria”, remata.
Fotografía del 5 de junio de 2026 que muestra a una niña caminando en una calle en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa











