Andersen Group mueve ficha sobre sus principales filiales en el mundo. La cotizada norteamericana, que debutó en bolsa en diciembre del año pasado con una valoración de 2.800 millones de dólares, ha pedido información detallada a Andersen Iberia, la segunda mayor filial de toda la red, para preparar una oferta de integración. El despacho confirma que la documentación ya está en manos de la matriz y que se encuentra en fase de análisis. Fuentes conocedoras de la situación apuntan que los socios no tienen claro si aceptar una integración que cambiaría de raíz el modelo de gobierno del despacho, y que por ahora la balanza se inclina hacia el no, en un momento en el que los fondos de capital riesgo han mostrado interés en la firma. Todo depende de la oferta. El proceso, sin embargo, no está cerrado. Si la matriz lanza una oferta formal, será la Junta General de Socios de Andersen Iberia quien decida si la acepta. Y ahí está el nudo de la cuestión. Según fuentes conocedoras de las conversaciones internas, aceptar la integración supondría que los socios del despacho perderían su condición de tales para pasar a ser empleados de Andersen Group, con la consiguiente pérdida de autonomía en la gestión del negocio. También está la duda sobre cómo podría afectar al uso de la marca. Aunque la participación en la operación no constituye por sí misma una condición para el uso de la marca, según señalan desde la firma, lo cierto es que dentro del despacho hay preocupación sobre si la negativa a la integración puede poner en peligro el uso de la marca. El contexto que rodea a esta oferta es relevante. Andersen Iberia está en el radar de los fondos de capital riesgo. Tal y como adelantó El Confidencial, el despacho mantuvo negociaciones con el fondo francés Capza, que llegó a plantear una entrada en el capital mediante una participación minoritaria del 30%. Las conversaciones incluyeron el intercambio formal de documentación y varios borradores, pero se rompieron por una discrepancia en la valoración: Capza defendía un múltiplo de ocho veces sobre el ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de 2025, mientras el despacho pedía diez veces sobre el ebitda estimado de 2026. Tras romperse las negociaciones con Capza, Cinven también mostró interés por el despacho. Como ya explicó este medio, el fondo británico busca activamente una plataforma en España para ganar músculo en el mercado ibérico. Cinven controla las filiales de Grant Thornton en Reino Unido y Alemania, y su interés en el mercado español responde, en parte, al pulso interno que mantiene con New Mountain Capital, el fondo estadounidense que domina la rama norteamericana y la española de esa red. Desde Andersen Iberia afirman a este periódico que el despacho no está en venta actualmente. Otras fuentes explican que estas conversaciones con fondos podrían funcionar, en todo caso, como elemento de negociación frente a la matriz. Andersen Iberia facturó 70,5 millones de euros en España y Portugal el último ejercicio, un 40% más que el año anterior, y tiene como objetivo crecer un 25% adicional en 2026. Con ese tamaño y ese ritmo, el despacho tiene argumentos para negociar desde una posición de fuerza, tanto frente a los fondos como frente a su propia matriz. La firma insiste en que, a día de hoy, no hay ninguna decisión adoptada y que el proceso se gestiona con absoluta normalidad institucional. Cuando llegue una propuesta formal, corresponderá a la Junta General de Socios evaluarla y, en su caso, aprobarla. Solo entonces comenzaría una segunda fase de negociación sobre los términos jurídicos, que también requeriría el visto bueno de los socios. Andersen Consulting, el otro frente La incertidumbre sobre el futuro del despacho llega en un momento en el que la división de consultoría de Andersen en España sigue expandiéndose, aunque a través de un modelo que suma firmas independientes sin integración real entre ellas. Según publicó este periódico, el proyecto, aún incipiente, acumula fricciones internas y escasas sinergias entre sus integrantes. El esquema funciona mediante acuerdos de colaboración gratuitos y temporales con consultoras que mantienen su propia estructura, sus clientes y su operativa. No hay integración societaria ni comercial. El resultado es una red que crece en número, pero no en cohesión, y donde las firmas reconocen que las sinergias son prácticamente inexistentes. La estrategia ha virado en una segunda fase hacia un modelo de expansión acelerada. Frente al esquema inicial, en el que una firma local pagaba un canon por el uso de la marca, Andersen ha optado por sumar consultoras mediante acuerdos gratuitos planteados como periodos de prueba. Firmas especializadas en tecnología y salud, como Solutia, A3Sec, Ambit o Lukkap, se han ido incorporando en los últimos meses, en muchos casos sin que las firmas ya integradas fueran avisadas previamente. Como ya informó este medio, los anuncios llegaron por correo interno del consejero delegado global, Mark Vorsatz, y pillaron por sorpresa a los socios locales. Andersen Group mueve ficha sobre sus principales filiales en el mundo. La cotizada norteamericana, que debutó en bolsa en diciembre del año pasado con una valoración de 2.800 millones de dólares, ha pedido información detallada a Andersen Iberia, la segunda mayor filial de toda la red, para preparar una oferta de integración. El despacho confirma que la documentación ya está en manos de la matriz y que se encuentra en fase de análisis. Fuentes conocedoras de la situación apuntan que los socios no tienen claro si aceptar una integración que cambiaría de raíz el modelo de gobierno del despacho, y que por ahora la balanza se inclina hacia el no, en un momento en el que los fondos de capital riesgo han mostrado interés en la firma. Todo depende de la oferta.