Juan Pérez-Fajardo (Madrid, 1969) quiso ser músico antes que fotógrafo, pero si nos atenemos a su abultado álbum y a su peculiar carrera como guitarrista de una efímera banda de punk garajero, queda claro que acertó al apostar por la cámara, con la que ha inmortalizado a las estrellas del rock español (Miguel Ríos, Rosendo, Bunbury, Loquillo, Leiva, Fito) e internacional (Mick Jagger, AC/DC, Iggy Pop, Kiss, Patti Smith), pero también a artistas tan variopintos como Amaral, Camela, Pablo Alborán, Diego el Cigala o Edurne.Publicidad"Me mola salir de la zona de confort, buscar pequeños retos y cambiar de registro, porque si no solo haría fotos de tipos enfadados delante de un muro. O sea, con pose de rock", ironiza el autor del libro Soundtrack (Sílex), donde recopila sus mejores instantáneas. Pérez-Fajardo firmará ejemplares el domingo 14 de junio en la Feria del Libro de Madrid y el sábado 20 de junio en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, durante la inauguración de una exposición en la que actuarán Russian Red, Nat Simons y Luis Brea.Pregunta. "Juan no es un fotógrafo al que le gusta el rock and roll; Juan es un rockero al que le gusta la fotografía". ¿Concuerda con la definición de Coque Malla en el prólogo del libro?Respuesta. Sí, porque yo no me metí en la fotografía pensando en que quería ser fotógrafo. Me hubiera molado ser músico, pero soy muy malo. Me hubiera encantado ser cantante, pero tampoco tengo talento. Alguna banda he tenido, pero…P. Entre ellas, la que protagoniza uno de los tres documentales que ha rodado: Esplendor y caída: The Garlic Phantoms. Una banda muy peculiar…PublicidadR. Fue una locura. Teníamos solo una canción y actuamos en Sonorama. ¿Para qué íbamos a hacer más canciones si ya lo habíamos petado? Las críticas fueron terribles y todo el mundo nos puso a parir. Entonces surgió la idea del documental."No se trata de robarle el alma al artista, pero tiene que haber feeling"P. Antes de este mockumentary y de los dos documentales sobre M-Clan y Carlos Tarque, usted se dedicaba a la animación en 3D.R. Con Hasta la muerte llegué a estar nominado al mejor cortometraje de animación en los Premios Goya. Luego, pasé a la fotografía de casualidad: una amiga que trabajaba en una revista me llamó cuando se les cayó un fotógrafo, les gustó lo que hice y me propusieron trabajar con ellos. Y todo esto, sin haber estudiado animación, fotografía, cine, Bellas Artes, ni nada. Siempre me he tirado a la piscina y no me ha ido mal.PublicidadP. Y de las fotos de conciertos a los retratos.R. Las fotos de conciertos molan mucho, pero haces lo que puedes, no lo que quieres, porque dependes de las luces, de tu posición, de la suerte… En cambio, en los posados pones mucho más de tu parte y de tu arte. Además, me gustan las conversaciones y las situaciones amistosas que se crean, porque la fotografía también tiene una parte psicológica. No se trata de robarle el alma al artista, pero tiene que haber feeling.P. De hecho, Coque Malla pensaba que era un "fotógrafo de guerrilla", o sea, de conciertos, pero le sorprendió su "versatilidad" cuando le encargó una sesión de fotos.R. Claro, aunque cuando empecé con las fotos de estudio no sabía cómo se hacían. Prueba y error, pero por lo que sea todo salió bien. Llevaba tiempo fotografiando conciertos, pero a partir de 2008 ya me tomé en serio las fotos de promoción y de portadas de discos.P. ¿Quién es la gran estrella del rock español?R. Loquillo. He estado de gira con él y es impresionante verlo en directo. Tiene una presencia y una forma de cantar increíbles. Me van a odiar porque me estoy metiendo en un berenjenal…"Me gusta que las fotos suenen"P. ¿Y la más fotografiable o fotogénica?R. Es increíble hacerle fotos a Leiva porque lo tiene clarísimo y te lo pone muy fácil. Bunbury, también, porque tiene muy bien pensada toda la iconografía del rock and roll: cómo vestirse, cómo ponerse el sombrero, cómo recortarse la barba, cómo cortarse el pelo… Diego el Cigala simplemente te mira a los ojos y flipas, porque te da mucho juego.P. ¿A quién le ha costado más fotografiar?R. A Rosendo me costó mucho hacerle fotos, porque se ponía muy nervioso.P. ¿Por timidez o por humildad?R. Creo que por timidez.P. ¿Quién le ha sorprendido más como persona?R. Lo que más me gusta de mi curro es la cantidad de gente que forma parte de mi familia después de conocerla. El libro se titula Soundtrack porque es la banda sonora de mi vida. A muchos empecé haciéndoles fotos y al final han terminado siendo mis amigos, como Coque Malla o Fito Cabrales, que es una persona espectacular: tan divertido, tan amable, tan atento con todo el mundo…PublicidadP. ¿Quién falta en su bestiario?R. Me gustaría haber metido a algunos grupos pequeños, pero no han cabido y es una pena.P. En cambio, más allá del libro, en su nómina de fotografiados no falta ni Bertín Osborne.R. Un tipo peculiar. No me gusta nada lo que hace, pero la foto de la portada del disco Crooner me mola mogollón. Quería salir como un fucker y le hice la foto en un hotel tomándose un whisky.P. No solo rock: ha trabajado con Camela y se ha ido de gira con Pablo Alborán.R. Soy de Malasaña y eso me ayudó a quitarme las telarañas, los prejuicios y las tonterías. Yo no escucho en mi casa a Camela, pero durante la sesión de fotos con ellos me lo pasé increíblemente bien, sin parar de reír. Tampoco me gusta musicalmente Pablo Alborán, pero creo que es un artista espectacular.PublicidadP. Vamos, que se ha sentido a gusto con los encargos.R. Claro. Me mola salir de la zona de confort, buscar pequeños retos y cambiar de registro, porque si no solo haría fotos de tipos enfadados delante de un muro. O sea, con pose de rock."Se ha vuelto más difícil hacer fotos a los artistas y grupos internacionales porque cada vez están más protegidos"P. ¿Por qué incluyó en el libro fotos de conciertos?R. Apenas son tres o cuatro, pero me flipa la de Angus Young, el guitarrista de AC/DC, tocando Highway to Hell. Me mola que las fotos suenen. Tenía que meter a Iggy Pop porque ha sido uno de mis artistas favoritos. Y qué decir de Neil Young...P. Entre las fotos posadas, hay mucho camerino. ¿La espontaneidad puede tener sus ventajas?R. Hay un robado de Leiva, aunque antes le había dicho que iba a estar haciendo fotos. El resto, en realidad, es un falso robado, por decirlo de alguna manera. Antes de salir al escenario, apenas tengo unos minutos para fotografiar rápidamente a los músicos. Hay espontaneidad, pero antes he buscado el sitio y calculado la luz. Sí, me gustan los camerinos, sobre todo el de la sala El Sol.P. ¿Qué necesita una fotografía para ser inmortal?R. Hombre, el artista hace mucho. Más que la técnica, se trata del protagonista y de lo que rodea la foto. Hay imágenes icónicas de Elvis Presley o Bob Dylan que no son espectacularmente buenas, pero… Las fotos de rock son buenas cuando huelen a sudor y a cerveza, como decía Iggy Pop. Tienen que tener ese punto de suciedad, tienen que expresar, tienen que sonar…PublicidadP. ¿Color o blanco y negro?R. Blanco y negro. Distrae menos que el color y vas directo al personaje. Y también me gusta su crudeza, sin trampa ni cartón.P. ¿A quién le gustaría fotografiar?R. A Paul McCartney, a Keith Richards y a Tom Waits, un personaje con poderío.P. ¿Cuáles han sido las peores circunstancias en las que ha fotografiado a un artista?R. El problema normalmente es la falta de tiempo. Con Patti Smith tuve un shock. Estaba firmando el poemario Auguries of Innocence y tenía que fotografiarla para la revista Rolling Stone. Entiendo que llevase todo el día firmando libros y estuviese hasta las narices de estar encerrada, sin poder levantarse ni para hacer pis. Entonces, cuando llegué yo, me imagino que no le apetecía posar. Cuando le pedí que se moviese para aprovechar la luz que entraba por la ventana, fue muy seca y me dijo que no. Luego hice clic y ella se sentó. Fue bastante borde conmigo, pero es comprensible."No quise poner a un español en la portada del libro por si había piques"P. ¿Qué fotografía se perdió y por qué motivos?R. Mogollón, pero tampoco pienso en eso. Como melómano, es un lujo disfrutar cada día de tantas experiencias, que es lo que me apasiona realmente de mi trabajo. Ayer, por ejemplo, estuve en una grabación de Ariel Rot y Coque Malla. Claro que me he perdido momentos, pero sigo disfrutando de otros maravillosos. Es más, antes me obsesionaba llevar siempre la cámara conmigo y ahora, a veces, me apetece tomarme una cerveza y disfrutar del concierto.P. ¿Cómo consigue que un músico se quite la careta?R. Hablando. Busco una sensación de cercanía para que estén a gusto y que las cosas salgan lo más naturales posible. Cuando conocí a Bunbury, pasé varios días en La Riviera haciéndole fotos y charlando con él. Con Enrique hablaba de viajes, de música y de asuntos mundanos y, cuando se enfundaba su traje, pasaba a ser Bunbury. De repente era como más alto y más grande, con un halo alrededor. Esa sensación mola.PublicidadP. ¿Sigue persiguiendo a alguien que no haya conseguido fotografiar?R. Con los años se ha vuelto más difícil hacer fotos a los artistas y grupos internacionales, porque cada vez están más protegidos.P. ¿Con qué fotografía se queda del libro?R. No lo sé, como tampoco sabría responder cuál es mi canción favorita. Cada foto no solo es el personaje en sí, sino la situación en la que fue sacada, lo que viví yo y todo lo que sucedía alrededor.P. ¿Entonces por qué eligió la foto de Billy Gibbons, guitarrista de ZZ Top, para la portada del libro?R. No quise poner a un español por si había piques. Que si Loquillo, que si Bunbury, que si Luz Casal… "¿Y por qué has puesto a Coque Malla y no a mí?". Tampoco quería que pareciese que era un libro sobre un artista concreto, por eso decidí que fuese un músico internacional. Además, ZZ Top son enormes y la foto mola, ¿no?