Pese a ser un país centralista, en Colombia la ciudad protagonista de la elección presidencial no es Bogotá, la capital, sino Barranquilla, ciudad icónica de su región caribe. Aunque por años ha vivido allí el candidato ultra Abelardo de la Espriella, en primera vuelta ganó la izquierda, con el candidato Iván Cepeda: 281.000 votos contra 272.000. El pulso por ganar allí en la segunda vuelta se ha vuelto central para las dos campañas. Del lado de Cepeda, que ocupó el segundo lugar el pasado 31 de mayo, la estrategia es movilizar a miles entre los barrios populares del sur de la ciudad, donde muchos se quedaron en casa. Para De la Espriella y sus aliados, es casi un tema de honor revertir la tendencia en una ciudad que ha votado contra la derecha en las presidenciales de las últimas décadas, no solo para demostrar que “Curramba” es fortín electoral de uno de sus residentes, sino también que lo es de un poderoso clan aliado, los Char. Para eso, De la Espriella ha acudido a la intimidación: ha pedido a Estados Unidos quitar la visa de congresistas de izquierda que, según alega, compran votos. La campaña de Cepeda cree que en Barranquilla puede remontar. Eso tras obtener 549.000 mil votos en el departamento del Atlántico, menos de los 672.000 de Gustavo Petro en la segunda vuelta de 2022. También se quedó corto en 86.000 apoyos en la ciudad, en comparación a Petro. La campaña de Cepeda está optimista porque no cree que esos votantes se fueran a donde De la Espriella, sino que no salieron a las urnas. “Hubo menos participación en el sur de la ciudad, que es donde más se votó por Cepeda”, dice Tatiana Velásquez, fundadora del medio Contratopedia Caribe. “Allí hay margen de crecimiento para él, mientras que el estrato alto y medio, que apoya más a Abelardo, tuvo mayor participación”, añade. Las cifras señalan que De la Espriella entonces tiene más difícil aumentar su votación que Cepeda, pero que eso depende de que la izquierda logre sacar a la gente de su casa.Justamente ese punto explica la estrategia de De la Espriella, más de intimidación que de movilización. El candidato ultra, que goza del apoyo expreso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que le pedirá a ese país revisar quiénes busquen comprar votos a favor de Cepeda, para retirarles sus visas y añadirlos en la lista OFAC como si fueran aliados del narcotráfico. Ha repetido los nombres de políticos que están con Cepeda en Barranquilla, como el congresista oficialista Agmeth Escaf, o el empresario afín al petrismo y cabeza de un clan político, Euclides Torres. “Van a saber lo duro que muerde el Tigre”, les amenazó De la Espriella. “Es notorio su desespero porque en la costa Caribe no tiene posibilidades”, le respondió Escaf. Hasta el momento, De la Espriella no ha mostrado una sola prueba de la supuesta compra de votos masiva que harán esos políticos. Pero la amenaza es relativamente creíble: viene con el respaldo explícito del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien envió un mensaje en redes avisando que su país está monitoreando al Caribe colombiano. “Aquellos tentados a socavar o manipular el proceso democrático —ya sea COMPRANDO VOTOS o de otra manera— están advertidos de que están poniendo en riesgo sus visas, y las de sus familias", dijo Landau en X. “¡Por algo me llaman El Quitavisas!“, señaló, recordando el apodo que ganó como embajador en México.Lo único que ha mostrado hasta el momento la campaña de De la Espriella como prueba es un video en el que un exconcejal de Valledupar, otra ciudad del Caribe, promete a un grupo de personas transporte, agua y almuerzo el día de votar. “El video no muestra nada por fuera de lo legal, todas las campañas mueven plata para movilizar a la gente el día de las elecciones, y para eso tienen topes electorales”, explica Luis Trejos, profesor de Ciencia Política en la Universidad del Norte. “Pero esa amenaza de las visas puede tener su efecto para no movilizar gente, porque en la Costa Caribe tener visa a Estados Unidos es lo que separa a los pobres de los ricos”, añade. La periodista Vásquez, quien cubrió la primera vuelta en varios puntos claves del Atlántico, no encontró evidencia de compra de votos ese día a favor de ningún candidato. Y tampoco vio a las grandes maquinarias movilizando votantes en los municipios donde son fuertes los congresistas de la izquierda. “La hipótesis que surge es que los políticos no se movieron, para hacer sus apuestas para la segunda vuelta. Pero, por ahora, no he visto evidencia para probar eso”, añade. Esa fue una experiencia que se dio en 2014, cuando los caciques del Caribe movieron pocos votantes en la primera vuelta, para así presionar al entonces presidente Juan Manuel Santos, quien buscaba la reelección, y sobrepasó al uribista Óscar Iván Zuluaga en la segunda vuelta.La paradoja, en la que coincide el profesor Trejos, es que De la Espriella denuncie compra de votos cuando lo apoya en Barranquilla una familia de políticos acusada judicialmente de ese delito. En diciembre del año pasado, la Corte Suprema de Justicia acusó formalmente al exsenador Arturo Char de concierto para delinquir y corrupción de sufragante agravados, por su presunta compra de votos para las elecciones parlamentarias de 2018. Arturo es hermano del alcalde de la ciudad, Alex Char, y renunció a su curul para dedicarse a su defensa. Otro caso que persigue la reputación de la dinastía es el de la exsenadora Aida Merlano, quien alega haber sido pareja de Alex y fue condenada en 2019 por delitos electorales. “Lo más paradójico es que venimos de las elecciones legislativas, donde los Char fueron denunciados por presionar a sus contratistas ”, dice Vásquez sobre lo que documentó la Contratopedia. “Ese es un tipo de compra de votos, aunque sea en especie: no te doy el contrato si no votas así”, añade Vásquez. Para los Char, que controlan la alcaldía hace casi dos décadas, puede ser un punto de honor lograr remontar a Cepeda, pues les sirve para mostrar su músculo electoral con miras a las elecciones locales del 2027. “Algunas personas me han dicho que no deja de ser una derrota para los Char, que tienen 20 años en el poder de la ciudad, que su candidato esté por debajo de Cepeda”, cuenta Velásquez. No cualquier candidato lejano a la ciudad: uno que vive en Barranquilla, que allí tiene su oficina de abogados, que allí hizo su vida profesional y personal. “Uno esperaría que hubiera sido una victoria aplastante para los Char, y no fue en primera”, añade. Ahora Barranquilla verá si las intimidaciones, y el ojo interventor de Estados Unidos, cambian o no la tendencia.
De la Espriella reta a Cepeda en Barranquilla con denuncias de compra de votos y la intimidación de Washington
Mientras la izquierda busca aumentar su votación en la ciudad más grande del Caribe colombiano, el ultra amenaza a sus rivales allí con el retiro de visas. Los acusa de un supuesto delito que ha afectado a sus propios respaldos, en la casa Char










