Abelardo de la Espriella ganó la presidencia de Colombia por una diferencia de poco más de 250.000 votos y gobernará un país dividido casi a la mitad. El mapa electoral muestra que, mientras el ultraderechista ganó en todo el centro y parte del oriente del país, el izquierdista Iván Cepeda venció en la periferia, como la costa Caribe y el Pacífico colombiano. El presidente electo consiguió combinar varios factores para vencer: creció con fuerza en el Caribe, bastión antiderechista, y así recortó una ventaja significativa; consolidó la ventaja de la derecha en Antioquia, cuna del uribismo y el departamento más poblado; y en Bogotá, una ciudad con votantes volátiles y con el 16% del censo electoral del país, la izquierda no pudo agigantarse como lo hizo cuatro años atrás.Un Caribe central en la campañaDe la Espriella dedicó parte de su campaña a apelar a los votantes de la costa Caribe, su región. “Costeño vota costeño”, fue uno de los lemas de su equipo. El ultra sabía de la importancia de conseguir una buena votación en una región que, con los años, ha recuperado peso electoral. Petro convirtió la zona, de tradición liberal y tendencia a votar contra los candidatos de la derecha, en uno de sus fortines: arrasó en las elecciones de 2022 y consolidó alianzas con algunas de las poderosas maquinarias políticas de la región.Pero De la Espriella no partía de ceros. Pese a presentarse como un outsider y rechazar en público el apoyo de los partidos políticos, lo acompañaban a su vez varios clanes políticos del Caribe, encabezados por el de la familia Char. Se trata del grupo político y económico más poderoso de la región, que adhirió informalmente a la campaña para la segunda vuelta.Con los apoyos de las maquinarias divididos, el escenario se contemplaba más estrecho que hace cuatro años. En la primera vuelta, Cepeda ganó en los ocho departamentos de la región y recabó 2,2 millones de votos, mientras que De la Espriella consiguió 1,6 millones, muy por encima de los 970.000 obtenidos por Fico Gutiérrez, candidato de la derecha tradicional, en la primera vuelta de hace cuatro años. En el balotaje actual, Cepeda mantuvo el liderazgo en toda la región, pero obtuvo una ventaja mucho más reducida que la que consiguió Petro sobre Rodolfo Hernández en 2022. La diferencia a favor de la izquierda cayó de más de 1 millón de votos a unos 850.000.Además, el ultra se volcó a hacer grandes eventos de campaña en ciudades como Barranquilla, la ciudad en la que tiene su residencia y que se convirtió en uno de los epicentros políticos de esa candidatura. Fue allí donde recibió los resultados del 31 de mayo y también allí se proclamó ganador de los comicios del 21 de junio. A pesar de sus esfuerzos, la ciudad no le respondió del todo: Cepeda venció con un 54% de los votos.Antioquia y Santanderes, las potencias del ultra“Si Antioquia resiste, Colombia se salva”, dice el lema de la derecha paisa para resumir su influencia en los resultados nacionales. Con las cifras de la segunda vuelta, sus partidarios creen que el cliché se ha vuelto a cumplir y que Colombia “se salvó” gracias a ellos. El departamento más poblado del país votó masivamente a De la Espriella. En la primera vuelta lo hicieron 1,7 millones de personas; en la segunda, 2,1 millones. Con eso, el ganador obtuvo 1,1 millones de votos de diferencia sobre Cepeda en el balotaje, cuatro veces más que la brecha nacional.De la Espriella desplegó una masiva campaña en Antioquia desde las elecciones legislativas y en primera vuelta incluso venció al uribismo y a su candidata, la senadora Paloma Valencia, con holgura. Para la segunda ronda, el abogado ya contaba con el apoyo de la mayoría de bases uribistas, que acabaron consolidando una hegemonía que sigue la estela de las victorias de derecha que suman ya décadas.Los buenos resultados para la ultraderecha llegaron también de otros departamentos de la región andina. En Santander y Norte de Santander, donde también suele ganar la derecha, hubo municipios en los que obtuvo incluso el 90% de los votos. En los departamentos de Boyacá, Huila, Cundinamarca o Tolima, las brechas a favor de De la Espriella superan, en cada uno, los 100.000 votos.Adyacente a esta región, Caquetá fue el único departamento al que Cepeda consiguió darle la vuelta entre primera y segunda ronda. Aunque fue por la mínima: menos de 700 votos de diferencia.Bogotá, menos movilizada por Cepeda que por PetroEl batacazo electoral de De la Espriella en la primera vuelta puso en alerta a la izquierda, que llegó confiada a los comicios por su hegemonía en departamentos del suroccidente, como Nariño, Valle del Cauca y Cauca, y en buena parte del Caribe. En las tres semanas entre ambas rondas, la campaña del Pacto Histórico se dedicó a movilizar a la clase media bogotana, que apoyó masivamente a Petro en 2022 para superar a Hernández por casi 800.000 votos. La tarea quedó sin cumplir.Aunque Cepeda ganó en la capital, la distancia fue mucho más baja de la esperada. Al izquierdista le entregó 2,23 millones de votos; al ultra, 1,93 millones de apoyos, una diferencia de poco más de 300.000. El senador oficialista perdió votos en todas las 20 localidades de la ciudad con respecto a Petro, quien fue alcalde de la ciudad de 2012 a 2015. Aunque la participación creció, Cepeda sumó de 20.000 votos menos que el presidente en 2022.El mapa muestra una Bogotá enteramente dividida. De la Espriella ganó en el norte y el occidente, mientras que su rival lo hizo en el sur y en la localidad de Engativá, que recuperó en la recta final antes del balotaje. Aun así, no fue suficiente para contrarrestar el avance del ultra, que conquistó 8 localidades.Los consulados también fueron un punto fuerte para el ultraderechista. Más de 170.000 votos lo distanciaron del izquierdista y venció en países como Estados Unidos, México o China. Cepeda ganó en España y toda Europa (excepto Reino Unido), Brasil y Argentina.