Uno de los frentes más ajenos al candidato presidencial Iván Cepeda es el económico. El senador de izquierdas es filósofo, senador y defensor de derechos humanos. Ha pasado su vida pública en el Congreso, en las comisiones de paz y en los estrados judiciales, pero no ha manejado una entidad ni se ha enfocado en asuntos económicos, fiscales o presupuestales. En un país donde la economía arrastra lastres incómodos —gasto público desbordado, déficit fiscal en expansión, crecimiento mediocre, informalidad estructural, deuda creciente— esa inexperiencia se ha colado como incertidumbre en el tablero electoral de Colombia. Para llenar ese vacío, Cepeda está conformando un equipo económico de exfuncionarios que conocen el Estado por dentro, con personas que han dirigido la DIAN, asesorado el Ministerio de Hacienda o liderado el Departamento Nacional de Planeación. El hilo conductor es que todos son de izquierda, y la mayoría trabajó con el saliente presidente Gustavo Petro, padrino político de Cepeda. Entre los nombres que circulan está el de un animal político: Clara López Obregón, economista de Harvard y abogada de la Universidad de los Andes. Fue ministra de Trabajo de Juan Manuel Santos y secretaria económica de Alfonso López Michelsen, su tío, y una de las figuras más veteranas de la izquierda colombiana. También aparece Jairo Villabona, director de la DIAN de Petro, y María Mercedes Maldonado, secretaria de Hábitat de Bogotá durante la alcaldía del hoy presidente. Es un grupo que la académica Paula Herrera, PhD en economía y profesora de la Universidad Javeriana, define como un equipo de “orientación progresista, con un énfasis en política social, Estado, tributación, planeación y transformación productiva”. En el frente del recaudo, Villabona aparece como el más técnico. En conversación telefónica, el economista explica que ha habido acercamientos sobre una designación, pero “falta la llamada que lo oficialice”. Como director de impuestos entre junio de 2024 y enero de 2025, defendió gravar más a quienes más tienen y combatir la evasión. Pero tras apenas seis meses en el cargo, Petro le pidió la renuncia, argumentando el bajo recaudo. Su salida fue incómoda, aunque sin ruptura pública declarada. Aun así, nadie en el grupo conoce mejor qué falló en el modelo tributario de Petro: “Sigue habiendo un problema de evasión, algo de corrupción, y de incentivos tributarios que favorecen a unos pocos. Eso tiene agotado al sistema”. Maldonado, por su parte, es el perfil más incómodo para una narrativa de continuismo fijo. Cucuteña de 67 años, es abogada del Externado y cuenta con una maestría en urbanismo de la Universidad de París. Pasó más de 15 años investigando políticas de suelo y acceso a la vivienda antes de llegar a la administración de Bogotá, cuando Petro la designó secretaria de Planeación y luego de Hábitat. Fue incluso candidata a la alcaldía impulsada por Petro, pero el entonces alcalde luego le quitó el impulso. Y en 2020, la académica tomó una decisión que la distingue: renunció al partido petrista, Colombia Humana, por el manejo que le dio a las acusaciones de maltrato de género contra Hollman Morris, actual gerente en el sistema de medios públicos RTVC. Maldonado llega al equipo de Cepeda no como una petrista leal, sino como alguien de izquierda, que gobernó junto a él y puso distancia cuando lo consideró necesario. Manuel Camilo González, politólogo de la Javeriana, lee al equipo en clave estratégica: “No es una ruptura con Petro”, dice; por el contrario, “lo que hace [Cepeda] es integrarlos, porque sabe que juntos es mucho mejor que divididos”. Los motores de esa cohesión son la visión progresista y el miedo a un gobierno “antagonista”, como el de Abelardo de La Espriella, que destruya lo que ha construido el gobierno actual. Y es que el equipo tiene una función hacia afuera, en donde González lo ve como una oportunidad para acercarse al sector privado, “con expertos capaces de servir como puente para que traduzcan las propuestas de gobierno a los empresarios y así rebajen las prevenciones”. Para el experto, estos primeros tres nombres buscan centrarse en los votantes sin partido “ni afiliación personalista” con ninguna candidatura; es decir, apelarían al centro que necesitan para remontar en segunda vuelta. Otros nombres Darío Restrepo, otro de los nombres del grupo, es el cerebro detrás de la Misión de Descentralización del DNP y lleva décadas estudiando cómo el Estado llega —o no— a los territorios más olvidados. Mario Valencia, subdirector de Prospectiva de Planeación Nacional durante el gobierno Petro, ha centrado su carrera en la transformación productiva y el desarrollo industrial. También está Simón Gómez Azza, economista de la King’s College de Londres y director del centro de pensamiento económico petrista bautizado como Centro de Pensamiento Vida. Aunque en términos generales el equipo conoce el Estado por dentro, para Herrera hay un vacío preocupante: “Faltan perfiles con experiencia en deuda soberana, mercados financieros y crédito público”, dice. No es un dato menor: Colombia está pagando tasas de interés cercanas al 15% porque los mercados han percibido riesgos en la administración de los recursos públicos. “El principal reto será preservar la estabilidad fiscal, y eso pasa no solo por aumentar ingresos o mejorar la calidad del gasto, sino también por mejorar el perfil de la deuda, reducir presiones de financiamiento y construir una estrategia creíble de manejo del crédito público”, agrega. Pese a esa falencia, Cepeda muestra que tiene a su alrededor personas que conocen el Estado, que han administrado presupuestos y pueden tomar decisiones con experticia. Todo con una dirección clara: más Estado, más tributación progresiva, más planeación, más territorio. Lo que queda por demostrar es si esa visión alcanza a convencer a quienes ya no creen en el modelo. Entre esos, a los mercados, que tienen a Colombia pagando una de las tasas de interés más altas de la región (y del mundo). Quien mejor se ajusta al perfil no es el actual Ministro de Hacienda, Germán Ávila, sino el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, quien ha tenido que sentarse con la banca internacional para ejecutar operaciones de deuda muy complejas. Su nombre no figura en la lista filtrada, pero hace una semana un periodista de RTVC le hizo un guiño al respecto. El equipo que se ha filtrado sabe cobrar impuestos y gastar. Pero no tiene, por ahora, a nadie que maneje la conversación con los inversores, las calificadoras de riesgo y la banca multilateral. Así, los candidatos aparecen con una doble función. Hacia adentro, es una señal de continuidad para la base petrista. Hacia afuera, es un mensaje al mundo empresarial y a los indecisos.