La izquierda alternativa, que pasa por uno de sus momentos más frágiles de la última década, se desayunó este martes con un nuevo terremoto: la dimisión de la secretaria de Organización de Movimiento Sumar, Laura Moreno, entre acusaciones a la líder del partido, Lara Hernández, de haber cometido “fraude” en procesos internos y de tener “comportamientos preocupantes” con trabajadores. La renuncia de Moreno, que se suma a la del secretario de Comunicación, David Comas, se produce a las puertas del congreso extraordinario que celebrará Movimiento Sumar en julio, donde aún no está claro si la líder del sector crítico, la portavoz parlamentaria Verónica Martínez, disputará el liderazgo a Hernández. Y saca a la luz pública con toda su crudeza la guerra interna que lleva meses gestándose por el control de la organización que hace tres años fundó Yolanda Díaz.
Hernández tomó el timón de Movimiento Sumar en marzo de 2025, cuando el partido celebró su segundo congreso de manera extraordinaria tras la dimisión de Díaz de sus cargos orgánicos después del batacazo de Sumar en las elecciones europeas de 2024. En esa asamblea, la coordinadora fue elegida nueva líder al alimón con Carlos Martín, aunque ambos seguían subordinados, en la práctica, a las directrices de Díaz, que continuaba marcando la línea del partido. Martín dejó su cargo poco después, en agosto, esgrimiendo motivos de salud, aunque mantuvo su escaño en el Congreso. Y Hernández quedó entonces en solitario al frente del aparato de Movimiento Sumar, que con la paulatina pérdida de peso interno de Díaz fue quedando relegado a un segundo plano dentro de la alianza Sumar.












