“¿Cómo puedo perdonar a mi padre, que estuvo a punto de dejarme sin madre? ¿Cómo puedo reconciliarme de verdad con Dios?” La pregunta de un joven a punto estuvo de dejar sin palabras al Papa León XIV durante una multitudinaria vigilia en el Estadi Olìmpic, en las que clamó contra la violencia contra las mujeres, la “enfermedad silenciosa” de la depresión y del suicidio, y exigió “un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes”.
Antes de entrar en el estadio, el Papa bendijo 30 ambulancias del proyecto de la Fundació Santa Clara, que esta misma noche partirán con destino Ucrania. León agradeció a la monja tucumana Sor Lucía Caram su trabajo, y se mostró “muy preocupado” por la situación en el país.
Ya en el interior, junto al cardenal Omella, el Papa respondió a varias preguntas-testimonio, alternando el catalán y el castellano. Antes, se paseó entre los más de 40.000 fieles que poblaban el estadio, y asistió a una torre de los Castellers de Vilafranca. El primero de los testimonios, el de un joven recién convertido, sirvió para que el Papa reflexionara sobre el descubrimiento de la fe, y la necesidad de “seguir buscando, a buscar avanzando, pero, sobre todo, a buscar”, yendo “a lo profundo”.










