El Papa León XIV se ha dado este martes su primer baño de masas en Barcelona, en el Estadio Olímpico, donde ha cerrado una vigilia de plegaria por la tarde que ha comenzado con una vuelta en papamóvil que se ha alargado más de 15 minutos con el público entusiasmado. Ante 40.000 personas entregadas y de todas las edades, que a las tres de la tarde (cinco horas antes) ya comenzaban a subir en grandes grupos por la montaña de Montjuïc, ha cerrado un acto de cuatro horas con actuaciones musicales, vídeos y debates. En su discurso, León XIV ha hablado de cuestiones de fe, como “la fatiga de creer” o “las noches del camino eclesial”; pero también ha escuchado los testimonios de tres jóvenes que han puesto sobre la tablero realidades como la salud mental o la violencia de género.En intervenciones alternando el catalán y el castellano casi a partes iguales, el Pontífice ha utilizado la palabra “feminicidio” al lamentar la violencia contra las mujeres, una cuestión a la que se ha mostrado sensible en otras ocasiones, pero que en España tiene carga política, por el rechazo de la ultraderecha a la expresión violencia machista. El Papa también ha pedido que la sanidad tenga la salud mental entre sus prioridades, “porque está cada vez más amenazada en las sociedades que se consideran avanzadas”.Ha sido tras escuchar el testimonio de Desiré, estudiante de Derecho de 20 años, le ha preguntado cómo podría perdonar a su padre, que intentó matar a su madre y acabó en la cárcel tras matar a la persona que lo evitó. La madre “entró en el mundo de las drogas”, ha relatado, y ella misma se crio en instituciones sociales y, con momentos de buenos y malos, ha abrazado la fe. León XIV se ha referido “las crónicas policiales que reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios”. “Esta realidad dramática de raíces antropológicas y culturales estamos llamados a abordarla todos, nos corresponde afrontarla en todas las dimensiones”, ha instado.Jóvenes entregadosComo hizo en Madrid, y con un público formado por muchos jóvenes, el Papa ha llamado a “cultivar la inquietud” en una sociedad donde “la idolatría del beneficio y el rendimiento, del afan de producir ganadores y el culto a la imagen no son más que anestésicos para adormecer la conciencia”. De ahí su invitación, ante las preguntas de un catacúmeno llamado Ferran, al “pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza a distintos niveles”. Las referencias a la salud mental las ha hechoen respuesta a Carmina, profesora en lL’Hospitalet, que le ha pedido “dónde se puede ver a Dios” en situaciones “de oscuridad” como la que ella atravesó, de depresión e incluso intento de suicidio.La emoción por ver de cerca al Papa era bien visible desde primera hora de la tarde en el recorrido a pie hacia el estadio. Grupos de religiosos y religiosas de distintas congregaciones, familias, grupos escolares, representantes de parroquias... fieles entre los que las parroquias de Cataluña han repartido entradas en las últimas semanas. Ana Bini, de 28 años, ha participado en el encuentro con su marido: “Estamos emocionados de verle, escuchar qué nos tiene que decir a los catalanes; y también de estar rodeados de tantos católicos que viven la fe de la misma forma. Da mucha fuerza para seguir adelante”, explicaba al entrar tras un recorrido en metro y a pie rodeados de gente con banderas vaticanas. El colegio religioso Nazaret de Esplugues de Llobregat ha asistido con 20 alumnos de ESO y Bachillerado tras prepararse en clase. “Es una experiencia única que no volverá a pasar en mucho tiempo”, comentaba una de las alumnas, mientras otro estudiante añadía: “Hay más jóvenes de los que esperaba”, informa Lorraine Delorenzo. Lidia Flores y Juan Cuevas, compañeros de trabajo en el Hospital General de Granollers, consiguieron entradas hace apenas cuatro días, en la lista de espera: “No me lo podía creer. Es la cita más importante de nuestras vidas”, aseguraban.La Sagrada Familia, que el miércoles inaugurará el Papa, ha tenido un protagonismo destacado, con miniconferencias sobre la cruz de la Torre de Jesucristo o la figura del arquitecto Antoni Gaudí, que el público ha aplaudido al grito de “Por el Año Gaudí, el Papa ya está aquí”. Como lo han sido los castells, la torre humana que en este caso ha levantado la colla de los Castellers de Vilafranca, un 3 de 8, ocho pisos de tres personas.En el plano institucional, en las primeras filas del acto han estado, obispos, cardenales y las principales autoridades: el president Salvador Illa; el delegado del Gobierno, Carlos Prieto; el president del Parlament, Josep Rull; y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, que ha asistido acompañado de su pareja.