La presencia inédita de evangélicos en el Congreso, el vínculo de Javier Milei con el judaísmo o las idas y vueltas entre La Libertad Avanza y el Papa Francisco son solo algunos ejemplos de cómo lo religioso aparece una y otra vez en el debate político nacional. Ahora, la posible visita del Papa León XIV volvió a instalar el tema de todo lo que pueden movilizar las instituciones religiosas como usinas de poder. Esta centralidad coincide con un momento en que la fe de los argentinos atraviesa una profunda reconfiguración. Según el último informe del Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR), en el país se produjo un quiebre de la hegemonía católica al mismo tiempo que crecieron dos segmentos: los evangélicos y la población sin filiación religiosa. El trabajo se titula "Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026”, desarrollado con base en la Universidad de Buenos Aires. El estudio, que fue llevado adelante por los investigadores Juan Cruz Esquivel, Mariela Mosqueira, Gabriela Irrazábal y Marcos Carbonelli, tuvo como objetivo generar información rigurosa sobre un tema del que hay poca información cuantitativa.
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