La religión habla mucho de la situación política, económica y el estado de ánimo de una sociedad. En este caso, de la sociedad argentina, en general, y de Córdoba en particular. Un estudio realizado en mayo de 2026 por el programa Sociedad, Cultura y Religión del Ceil-Conicet y la consultora Management & Fit, mapea la relación entre la religión que profesan o no los argentinos y el impacto en la manera en la que perciben la política y la crisis.
En un país que en su segundo artículo de la Constitución afirma que el catolicismo es la religión oficial del Estado, y que reconoce la libertad de culto, uno de los hallazgos más contundentes del informe sorprende. La no afiliación religiosa crece a un ritmo acelerado, y Córdoba se consolida como uno de los territorios donde las personas parecen creer cada vez menos. Córdoba, precisamente, la que se conoce como “de las campanas”. El informe revela cómo la pérdida de la fe tiene consecuencias en la manera en la que las personas ven a la política y cómo se enfrentan a la crisis económica.
El fenómeno cordobés
A nivel nacional, el catolicismo sigue siendo la religión mayoritaria, pero se trata de una mayoría cada vez más atenuada y en evidente retroceso. Frente a este fenómeno, crece otro: las personas que declaran no tener ninguna religión constituyen hoy el segundo grupo más numeroso de la Argentina.






