La Comisión Europea fuerza a Meta a abrir su servicio de mensajería WhatsApp a los asistentes de inteligencia artificial (IA) de la competencia. La decisión es provisional porque el caso, por el que Bruselas acusa al gigante tecnológico de abuso de posición dominante, sigue todavía su curso. Esta medida ha llegado en apenas seis meses con el objetivo de “prevenir un daño serio e irreparable a la competencia en un mercado creciente por la actitud de Meta, que a primera vista está quebrando las normas del mercado de la UE”, apunta el Ejecutivo europeo en el comunicado en el que ha dado a conocer su decisión. El departamento que dirige la vicepresidenta de la Comisión Teresa Ribera ha actuado con celeridad en este caso. A comienzos de diciembre abrió una investigación sobre la matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp por su cambio en las condiciones que imponía a la competencia sobre la aplicación de mensajería instantánea: les vetó el acceso a asistentes de inteligencia artificial de terceros. Solo dos meses después, en febrero, Bruselas concluyó que había indicios suficientes como para acusar a Meta de que “probablemente está abusando de posición dominante en el mercado”. Y ahora ya ha adoptado una primera medida. El asistente de inteligencia artificial es una herramienta que aparece en la esquina inferior derecha de la pantalla del teléfono móvil nada más el usuario entra en la aplicación. Es una circunferencia con un círculo azul o con puntos fucsia que cuando se toca da acceso a una sala de conversación digital en la que el consumidor puede hacer preguntas al asistente de IA. Esa herramienta, por defecto, es la que proporciona Meta, que, además, no permite a su competencia ofrecer este servicio a los usuarios en WhatsApp. Para dar este paso, la Comisión se ampara en el reglamento de mercados digitales (DMA, por sus siglas en inglés) que permite actuar con rapidez una vez se tienen indicios suficientes de que una de las grandes empresas con actividad electrónica, los llamados guardianes o gatekeeper en el argot, infringe la ley reguladora europea. Este modus operandi busca evitar lo que sucedía con el reglamento general de Competencia de la UE, cuyos plazos son muy amplios. Esto provocaba que en muchas ocasiones cuando llegaba la decisión que pretendía subsanar el daño era imposible porque la competencia ya había desaparecido por ser inviable en esas condiciones o porque el mercado ya era otro. “En mercados en rápida evolución, la competencia puede desaparecer mucho antes de que se adopte una decisión definitiva. Por eso, estas medidas provisionales se mantendrán vigentes mientras dure la investigación, con el fin de evitar un perjuicio que sería casi imposible de reparar”, justifica Ribera. Ahora el DMA establece que los llamados guardianes tengan obligaciones adicionales para evitar que su gran presencia en el mercado acabe con facilidad en un abuso. La norma establece que serán designados gatekeeper las empresas que tengan, al menos, 45 millones de usuarios y una facturación mínima durante los últimos tres años en el espacio económico europeo (la UE más Noruega, Islandia y Liechtenstein) de 7.500 millones de euros en cada uno de los últimos tres años o un valor bursátil superior a los 75.000 millones. Estas compañías, además, deben operar en la UE, lo que sucede cuando está presente en un mínimo de tres Estados miembros.“Estas medidas provisionales salvaguardarán la competencia en el creciente mercado de los asistentes de IA, al preservar un punto de acceso clave para llegar a los consumidores en Europa —WhatsApp— y permitir que las empresas de IA innoven, crezcan y alcancen todo su potencial. Con la decisión de hoy, también preservamos la libertad de elección de los ciudadanos de toda Europa en cuanto a los asistentes de IA que desean utilizar con WhatsApp, sin que esa decisión se tome por ellos", abunda Ribera.