La última tendencia en el Congreso para señalar a alguien como corrupto es citarlo por sus iniciales. Hay que hacerlo de una manera específica, pronunciando bien las letras y también el punto que las separa. El presidente del Gobierno, por ejemplo, es P.S. (pepunto esepunto), como se supone que aparece en la ya famosa agenda de Leire Díez y como se refirió a él de forma reiterada el popular José Vicente Marí durante la sesión de este martes de la Comisión de Seguridad Nacional. También su compañero Rafael Hernando trató a uno de los comparecientes en la comisión, Manuel de la Rocha, director de la oficina económica de La Moncloa, de “M. De la Rocha”. “Esto se está convirtiendo en un aquelarre”, protestó entonces el diputado de Sumar Txema Guijarro. Y de inmediato rescató el M. más célebre de los últimos años: “M. Rajoy, que a mí me parece -es una opinión personal- que debe de ser Mariano Rajoy”. El principal asesor económico de Pedro Sánchez, muy ofendido por la catarata de acusaciones del PP, devolvió el tratamiento a su interlocutor y le llamó “R. Hernando”. Y ya en esa deriva, Francesc-Marc Álvaro, de ERC, se lo tomó a guasa y se presentó así: “Mi nombre es F.M.Álvaro”.Hernando, uno de los más veteranos diputados del PP, su portavoz en la Cámara entre 2014 y 2018, la época en que los escándalos asediaban al partido y se puso en marcha la ahora juzgada Operación Kitchen, dejó en el aire una sentencia categórica: “El nivel de corrupción que ustedes han traído no se había producido nunca en la historia de nuestro país”. Una vez que los populares han asumido esa idea, ¿de qué se va a hablar en el Congreso sino de corrupción, sea cual sea lo que figure en el orden del día?.El PP llevaba desde abril intentando que De la Rocha y la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, compareciesen para explicar los cambios en la cúpula de la compañía tecnológica semipública Indra. Al fin lo logró este martes, pero el diputado Martí ya estaba a otras cosas y a ellas dedicó la mayor parte de su tiempo tras escuchar las explicaciones iniciales de Gualda sobre Indra: los casos Leire y Zapatero, las investigaciones judiciales sobre los rescates de Plus Ultra y Air Europa, los enchufes de las chicas de José Luis Ábalos… Investigaciones que han provocado la imputación de un expresidente de la sociedad pública y, este mismo lunes, de su actual vicepresidente. De todo ello concluyó Marí que la SEPI “en lugar de un instrumento de política económica ha sido un instrumento de corrupción al servicio de las cloacas de Ferraz”. Gualda hizo caso omiso del chaparrón y se atuvo al plano técnico. Insistió en que lo concedido por el Gobierno a las aerolíneas no fueron estrictamente rescates, sino préstamos “con condiciones muy exigentes”, y desmintió que ninguna de ellas estuviera en crisis antes de la pandemia. Los expedientes, aseguró, “se revisaron mil veces”, con auditorías internas y externas, por la Intervención del Estado, el Tribunal de Cuentas y los tribunales de justicia españoles y europeos. “Estamos hipercontrolados”, resumió. La máxima responsable de la SEPI subrayó que el programa de ayudas a empresas golpeadas por la pandemia permitió salvar 62.000 empleos. Cuando De la Rocha tomó el relevo de Gualda, en el PP Marí cedió el lanzallamas a Hernando, experto como pocos en estas lides. Hernando se extendió más en hablar de los conflictos internos en Indra, pero lo agitó en una batidora con el caso Leire para llegar a una conclusión: “Ella era la fontanera política y usted es el fontanero económico”. “La cloaca de Ferraz tiene un brazo en La Moncloa, donde usted tiene un papel fundamental”, ilustró. “Llevo 30 años de trabajo”, protestó el alto cargo de Presidencia del Gobierno, “he estado en organismos internacionales de cuatro países, no soy ningún fontanero de ninguna cloaca”. Ignacio Gil Lázaro, de Vox, le preguntó por la anotación de su nombre en la agenda de Leire Díez. “Ni me he reunido, ni he hablado, ni he saludado a esa señora”, afirmó con mucha rotundidad.De la Rocha destacó que durante la pandemia fueron rescatadas 400 aerolíneas en los países desarrollados, 30 de ellas en la Unión Europea. La oposición trató de buscarle las cosquillas por su participación en una videoconferencia con empresarios moderada por José Luis Rodríguez Zapatero y organizada por Análisis Relevante, una de las empresas investigadas en la Audiencia Nacional por el supuesto tráfico de influencias a favor de Plus Ultra. El asesor económico de Sánchez explicó que se había limitado a explicar las posibilidades de inversión de los fondos europeos poscovid.