La Generalitat estudia compensar con entre 90 y 200 euros mensuales a sus funcionarios que renuncien al teletrabajo. La medida forma parte de las negociaciones con los sindicatos para implantar la jornada laboral de 35 horas semanales, que ya fue acordada para los trabajadores del Estado sin afectar la prestación de los servicios públicos, y refuerza la apuesta del Govern por la presencialidad de los empleados públicos: el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, ya impulsó en enero de 2025 la supresión del trabajo a distancia para los altos cargos en una medida que generó malestar entre los trabajadores y que acabó ante la justicia. De los cerca de 300.000 empleados públicos, actualmente más de 15.000 tienen permiso para trabajar a distancia. Los detalles todavía se tienen que discutir en las reuniones de la Mesa de la Función Pública. La segunda reunión se celebró este lunes, y la próxima está prevista para el 1 de julio, pero de momento esta propuesta ya ha abierto una brecha entre los sindicatos: IAC CATAC está en contra, mientras que UGT y CC OO podrían llegar a apoyar la medida, pero con matices. La composición de la mesa es de cinco delegados de cada uno de los tres sindicatos, pero en las últimas elecciones ganó por votos la IAC CATAC, seguida de UGT y CC OO. El teletrabajo en la Generalitat está regulado a través de un decreto de 2020, y de varias resoluciones posteriores. La negociación para impulsar el teletrabajo empezó en 2019, y en febrero de 2020, antes de la pandemia, ya hubo un acuerdo de Govern para fomentarlo. Pero la crisis de la covid lo convirtió en imprescindible. El Ejecutivo de Aragonès no revirtió la medida, que fue rápidamente asumida por los trabajadores. Seis años después, sin embargo, el Ejecutivo de Salvador Illa considera que el teletrabajo resta productividad a la Administración y quiere fomentar la presencialidad en una remodelación profunda del funcionamiento del sistema.El Gobierno catalán tiene la potestad de aprobar un nuevo decreto para regular de nuevo el trabajo a distancia, pero la intención, según fuentes del Ejecutivo, es encontrar un consenso con los trabajadores públicos. Nadie olvida el malestar creado en enero de 2025 cuando Dalmau defendió que el teletrabajo era incompatible con las responsabilidades de los altos cargos. Unos meses después, el Fòrum d’Advocacia de la Generalitat, una agrupación de profesionales con carácter sindical, presentó un recurso para anular la instrucción del Govern. El mecanismo que plantea Dalmau es el “complemento de asistencia operativa”, un plus de entre 90 y 200 euros, según las primeras negociaciones, que recibirían aquellos empleados que renuncien a los días de teletrabajo a los que tienen derecho (un máximo de dos, según el decreto que lo regula). Dos cosas no están definidas todavía en la propuesta: la primera, si la cuantía dependería de la categoría en la que está cada trabajador; la segunda, si los empleados que, por la naturaleza de su puesto, a están en completa presencialidad, recibirían también este plus. Fuentes del Govern, en todo caso, dejan en el aire que este complemento vea finalmente la luz porque las negociaciones son actualmente embrionarias. Dudas entre sindicatosLa IAC CATAC está en contra de que cualquier complemento transversal tenga un sesgo por categorías, pero además está en contra del complemento en sí. Assumpta Barbens, secretaria general del sindicato, acusa a la Generalitat de, con la excusa de implementar la jornada de 35 horas, querer “volver atrás en otras cosas”. “Es una propuesta muy, muy negativa, creo que no han valorado el malestar que puede generar. Rompe el principio de a mismas funciones, mismo sueldo, y además crea un sesgo de género y de territorio”, señala. El Govern tiene ya abiertos algunos conflictos muy intensos con trabajadores públicos, como con los docentes y el personal sanitario.Barbens recuerda que hay trabajadores públicos que fueron a vivir fuera de Barcelona o de otras capitales sabiendo que contaban con el derecho al teletrabajo, o que han cambiado sus hábitos, y que ahora se encontrarán con la “discriminación” de cobrar menos que un compañero que hace lo mismo pero sí va a la oficina. Además de que la movilidad, con las incidencias constantes de Rodalies, no está garantizada. Barbens explica que el sindicato preguntará por la opinión de las plantillas, y apunta a que después del verano, dependiendo de cómo vayan las negociaciones, pueda haber movilizaciones. Iolanda Adroher, secretaria de UGT para el sector de la Administración Generalitat, recuerda que la negociación es “muy incipiente” y que el complemento se plantea como “voluntario”. “Nosotros estaríamos de acuerdo siempre que lo cobrasen todas las personas que van a trabajar presencialmente, también los que ya no pueden hacer teletrabajo ahora”, señala. Es una posición parecida a la que tiene CC OO. Manel Fages, secretario de Políticas Públicas de este sindicato, explica que todavía no hay nada concreto, ni las cuantías, ni qué colectivos tendrían derecho a este complemento. “No hemos dicho que no radicalmente, estamos abiertos a estudiarlo, porque habrá mucha casuística”, señala Fages. El sindicalista considera que el teletrabajo “es un factor favorable, pero tiene que equilibrarse con el derecho de los ciudadanos a tener una buena atención, y con la afectación sobre la sociabilidad que el trabajo a distancia puede tener sobre los empleados”. “El factor fundamental es la voluntariedad. Si lo quieren quitar por decreto estaremos en contra, pero si es voluntario, hay que estudiarlo”, remata. Con todo, UGT y CC OO se quejan de que la negociación para las 35 horas semanales se vea contaminada por propuestas que tienen que ver con otras cosas. Otra propuesta del Govern es suprimir las 25 horas de flexibilidad horaria, recuperables cada cuatro meses, que los funcionarios tienen como compensación al recorte de horas de asuntos personales hecho en 2012. La UGT está en contra de suprimirlo. Otra propuesta es recuperar el ticket comedor: la IAC-CATAC avisa de que esta es una medida que pretende impulsar la jornada partida, lo que terminaría afectando a la conciliación laboral.