¿Cómo fueron tus inicios en la educación en casa? Desde niña, tengo recuerdos de estar en la escalinata de la escuela que daba para el patio, preguntándome porqué tenía que ir a la escuela. Cuando tuve a mis hijas sabía que quería brindarles una educación más efectiva. Pero también creo que la educación se merece una oportunidad transformadora. Me asesoré legalmente, y comencé de manera muy orgánica a acompañar familias que también buscaban una solución a las necesidades educativas actuales. ¿De qué se trata el acompañamiento que hacen a las familias que optan por educar en casa? Trabajo con un equipo maravilloso de profesionales con el que ayudamos a las familias atener orden pudiendo respetar las habilidades de los niños. Brindamos diferentes capacitaciones para disipar los miedos que surgen, una comunidad viva en la que las familias sientan pertenencia, y les brindamos estructura académica para asegurarnos de que sus hijos certifiquen sus estudios. ¿Cómo es la socialización de un niño que no asiste a una escuela tradicional? La socialización es muy amplia. Al no existir el límite de trabajar sí o sí con pares, los estudios pueden abordarse en grupos de niños con diferentes edades. La socialización real es con personas de diferentes edades, y cualidades, y eso es lo que hacemos. A su vez, los contextos de estudio son más amplios. A no estar encerrados en un aula, se estudia en una biblioteca, en una plaza, en un museo, y en diferentes lugares que permiten vínculos muy enriquecedores. No debemos descartar el club, el gimnasio, etc.
Homeschooling: una filosofía de vida
Sofía Martina, mamá homeschooler, comparte su experiencia transformadora y nos cuenta cómo ayuda a otras familias a diseñar una educación a la medida de sus hijos.








