Un entorno natural joven pero con extraordinario valor biológico corre peligro. Está situado al sureste de la Puerta del Sol, en el extremo del municipio de Madrid con Coslada, y sus aguas y riberas las ocupan más de un centenar de especies de aves que han encontrado en este lugar un pequeño vergel encajado entre núcleos urbanos.

Hablamos de las Lagunas de Ambroz, un lugar que comenzó como mina de sepiolita y que se convirtió en varias lagunas por la inundación de los terrenos, debido a las filtraciones del subsuelo originadas durante la explotación del lugar entre los años 1997 y 2007. Su posterior abandono originó este oasis para las aves y cientos de especies de invertebrados, que tomaron el lugar. Un informe ecologista que enumeró todas las especies que allí habitaban lo calificó como “uno de los mayores tesoros naturales de los que dispone el municipio de Madrid”.

Este “tesoro” puede desaparecer en poco tiempo, porque el pasado mes de abril, la Comunidad de Madrid anunció la prórroga para la concesión minera parada durante casi dos décadas. Lo hacía por la revalorización de la sepiolita, debido a su aplicación en nuevas tecnologías renovables. Y concedió a la empresa Tolsa una extensión del permiso de explotación, apurando una antigua Declaración de Impacto Ambiental, sin tener en cuenta los cambios ambientales ocasionados en el lugar en los últimos 19 años.