Más de 80.000 familias catalanas con menores a cargo no reciben prestaciones sociales pese a tener derecho a ellas. Según datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), el 67,5% de los hogares potencialmente beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y del Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) no las solicitan o no logran completar los trámites para acceder a ellas.Catalunya es la segunda comunidad autónoma con mayor porcentaje de hogares que no acceden a estas ayudas pese a cumplir los requisitos para recibirlas, solo por detrás de Baleares (68%) y muy por encima de la media estatal (56,2%).Save the Children ha acompañado a 843 familias vulnerables durante 2025Ante esta situación, Save the Children presenta este martes en el CaixaForum de Barcelona el proyecto piloto Una finestreta única per a la infància, una iniciativa desplegada en cinco barrios de Catalunya –La Mariola (Lleida), Sant Roc (Badalona), Casc Antic (Manresa), Pont Major (Girona) y Barri Vell (Tortosa)– con el objetivo de identificar las barreras que dificultan el acceso a estas ayudas, acompañar a las familias en los trámites y facilitar el ejercicio efectivo de sus derechos. En el marco del proyecto, la entidad ha acompañado a 843 familias durante 2025 en sus procesos.¿Cómo? IMPACT, el Laboratori d’Innovació Social de la ONG, ha creado, por un lado, una oficina de ventanilla única de acompañamiento para orientar, tramitar y hacer seguimiento de las solicitudes y, por el otro, un chatbot que facilita a qué ayudas pueden acceder las familias y cómo iniciar los trámites.Lee tambiénSegún explica Ona Lorda, responsable de políticas de infancia de Save the Children en Catalunya, el acceso a las prestaciones se ve frenado porque directamente “desconocen que tienen derecho a ellas”. Una vez iniciada la solicitud, aparecen nuevas barreras de carácter burocrático y tecnológico. “Resulta complejo reunir la documentación requerida o acreditar la situación de convivencia, así como obtener el padrón municipal, especialmente en el caso de familias que viven en habitaciones o en viviendas compartidas y que encuentran obstáculos para empadronarse. Todo este 'infierno burocrático' hace que muchas personas acaben desistiendo o abandonando el proceso”.A pesar del apoyo proporcionado por Save the Children, los usuarios necesitaron igualmente una media de tres sesiones de acompañamiento para tramitar IMV y el CAPI, y hasta cuatro en el caso de la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), una prestación que exige más requisitos y mayor complejidad administrativa.Muchas personas reconocen que no habrían podido completar el trámite sin acompañamientoOna LordaResponsable de políticas de infancia en Save the Children CatalunyaGracias al proyecto, un 79% de las personas atendidas consiguió iniciar un trámite formal o una gestión vinculada. Entre las personas que acudieron para solicitar alguna de las tres prestaciones principales, el 68% activó dos o tres prestaciones.Lorda incide en que uno de los hallazgos más llamativos es que, incluso con acompañamiento personalizado y seguimiento continuo, las familias siguen percibiendo el acceso a las prestaciones como un proceso “muy complejo”. “Muchas personas reconocen que no habrían podido completar el trámite sin ese acompañamiento”. Según los resultados obtenidos, ocho de cada diez personas consideran que el procedimiento sigue siendo igual de complejo o incluso más después de haberlo realizado.El modelo de ventanilla única es “altamente efectivo”En este sentido, el informe muestra que el modelo de ventanilla única es “altamente efectivo” para reducir la brecha de acceso a las prestaciones sociales. Además de un acompañamiento integral, capaz de abordar simultáneamente las barreras administrativas, digitales e informativas que afectan a las familias en situación de vulnerabilidad.“Hay que poner a disposición de la ciudadanía más espacios y oficinas, donde las personas puedan acudir, también sin cita previa, así como reforzar canales de comunicación más accesibles como WhatsApp”, detalla Lorda. En este sentido, explica que este último se ha demostrado especialmente útil en el trabajo con las familias, ya que permite combinar mensajes escritos con notas de voz.Lee tambiénSegún las conclusiones del proyecto, “centralizar la orientación, la tramitación y el seguimiento en un único espacio permite simplificar los procesos y reducir la carga burocrática” hechos que, a menudo, impiden que las familias inicien o completen los trámites.Los datos de este proyecto piloto reflejan una clara realidad social, ya que el 47% de las personas atendidas son de origen catalán, el 7% proceden de otras comunidades autónomas y el 46% son de origen extranjero. Además, siete de cada diez personas que tramitan prestaciones son mujeres, evidenciando el rol de las madres en la gestión familiar. Por otra parte, la mitad de los usuarios no tienen trabajo o se encuentran en búsqueda activa de empleo. Con lo que respecta al tipo de familias, seis de cada diez conviven con menores, una cuarta parte son familias monoparentales y ocho de cada diez se sitúan por debajo del límite de renta del IMV. Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. por la UAB
Más de 80.000 familias en Catalunya no acceden a prestaciones sociales por el “infierno burocrático”
Un proyecto de Save the Children evidencia las barreras que impiden a miles de familias en situación de vulnerabilidad acceder a las ayudas








