En este vídeo, el profesor Pablo Foncillas alerta de las consecuencias de introducir YouTube en las aulas, con alumnos que miran cientos o miles de vídeos cada trimestre. “Mientras las pizarras se han digitalizado y los Chromebooks (portátiles) han sustituido al papel, hemos introducido en el aula al caballo de Troya definitivo: el scroll infinito”, lanza.“Hemos puesto en manos de menores de edad la misma maquinaria de dopamina que mantiene a un adulto enganchado al teléfono a las tres de la mañana, pero con la coartada de la innovación educativa”, incide.Dar YouTube a un niño no es educaciónLVCon esto, hemos sustituido experimentos científicos reales por vídeos de experimentos; hemos cambiado la lectura compartida por el consumo pasivo de contenidos fragmentados. Hemos hecho que el aprendizaje sea, sencillamente, una distracción más. “Lo que está ocurriendo en las aulas estadounidenses es un aviso a navegantes para el resto del mundo”, señala el profesor.¿Hasta dónde puede llegar la situación? La respuesta, en el vídeo...
Atento a tus hijos: dar YouTube a un niño no es educación
Hemos introducido en el aula al caballo de Troya definitivo: el scroll infinito










