Intesa Sanpaolo, en pugna con Unicredit por ser el mayor banco de Italia en términos de capitalización, presentó el lunes una oferta para adquirir Monte dei Paschi di Siena por 30.600 millones de euros. El movimiento, de concretarse, forjaría el segundo mayor grupo cotizado de la eurozona, con una valoración en torno a los 126.000 millones y solo por detrás del Santander. Además, el nuevo grupo daría un salto adelante significativo tanto en banca privada como en seguros. Según sus propios cálculos, la sociedad alcanzaría los 16.000 millones de beneficios en 2029, con unas sinergias previstas de 2.900 millones y un incremento exponencial de la retribución a los accionistas, tanto vía dividendos como a través de la recompra de acciones.El planteamiento escenificado ayer tiene una doble intención. Por un lado, es defensivo, en tanto se produce apenas días después de que Monte dei Paschi iniciase las negociaciones para fusionarse con otro competidor, BPM. Por tanto, la maniobra de Intesa permite bloquear la amenaza de consolidación de sus principales rivales. Resulta especialmente relevante que la entidad de Siena controle Mediobanca y sea el mayor accionista de Generali, lo que convierte la transacción, superadas las evidentes salvaguardas de las autoridades de competencia, en un auténtico caramelo para Intesa. No en vano, la nueva regulación comunitaria otorga mejoras relevantes en el capital a las entidades que el Banco Central Europeo (BCE) considere que tienen integrados los negocios bancario y asegurador. La segunda intención es estratégica y enlaza con todo el proceso de reordenación del sector en el país. De hecho, Intesa justifica también la operación en la necesidad de ganar tamaño, en un entorno de crecientes inversiones para sufragar los gastos tecnológicos y operativos que vienen, sobre todo, con la irrupción de la IA. El problema afecta a todo el continente. Hay que llegar al puesto 15 para encontrar el primer banco europeo entre los más valiosos del mundo, véase el Santander, con 157.000 millones. Lejos quedan los grandes gigantes estadounidenses y asiáticos, con firmas como JP Morgan Chase y sus 800.000 millones de euros de valoración.El escenario en su conjunto invita a que los Intesa –con un accionariado estable– o la propia Unicredit –enfrascada en su asalto al alemán Commerzbank– den un paso al frente. Por el camino, los deberes pendientes a nivel europeo. Habla Intesa de crear un campeón nacional. Mejor avanzar hacia la unión bancaria y el fondo de garantía de depósitos único. Conviene acelerar.