Un análisis de los 65 bancos más grandes del mundo revela un notable incremento de la financiación de la industria de los combustibles fósiles por parte de estas entidades. A pesar de ser los principales responsables del cambio climático y de que la ciencia apunta a la necesidad de desengancharse del carbón, el petróleo y el gas, el pasado año estas 65 entidades aumentaron la apuesta por ese sector: la financiación aumentó un 8% respecto a 2024, hasta alcanzar los 906.000 millones de dólares, según el informe Banking on Climate Chaos. Lo ocurrido en 2025 confirma la tendencia de clara marcha atrás del sector financiero en sus compromisos climáticos, espoleada por la vuelta a la Casa Blanca de Donald Trump, negacionista del calentamiento global y defensor dentro y fuera de su país del sector de los combustibles. “En su segundo mandato, Donald Trump ha actuado como Papá Noel para la industria de los combustibles fósiles, eliminando regulaciones que son de sentido común, ampliando subsidios fiscales perjudiciales y utilizando la amenaza de aranceles para imponer acuerdos de gas natural poco rentables a países importadores”, expone Niko Lusiani, director de Investigación sobre Clima y Energía de Rainforest Action Network, con sede en San Francisco (EE UU), una de las ocho organizaciones que elaboran el informe Banking on Climate Chaos, que este año cumple su edición 17. Las activas políticas de Trump contra las energías renovables y a favor de las más contaminantes ha supuesto a corto plazo “una mayor expansión de los combustibles fósiles, justo en un momento en el que la ciencia climática insta a los bancos a hacer lo contrario”, advierte Lusiani. De entre los 65 bancos analizados, los autores del informe resaltan a los que llaman “los 12 sucios”. Son las 12 entidades, encabezadas por JPMorgan Chase, que más financiación dirigieron al sector fósil en 2025 y que juntas acumulan casi el 40% de todos esos fondos. Tras JPMorgan, el banco más grande de EE UU, están Bank of America y los japoneses Mitsubishi UFJ Financial (MUFG) and Mizuho. Pero es Estados Unidos quien domina la clasificación: más del 32% de la financiación al sector fósil recogida en el informe procede de entidades de este país. El distanciamiento de los grandes bancos de sus compromisos climáticos —que, por ejemplo, incluía el rechazo a financiar proyectos fósiles en el Ártico— no es ni mucho menos un secreto, al contrario. Y 2025 fue el año en el que saltó por los aires la llamada Alianza Bancaria de Cero Emisiones Netas (NZBA, sus siglas en inglés) que estaba auspiciada por la ONU. Los seis bancos más importantes de EE UU —JP Morgan, Citigroup, Bank of America, Morgan Stanley, Wells Fargo y Goldman Sachs, todos ellos presentes en el informe sobre la financiación del sector fósil— dejaron esa alianza surgida en la cumbre del clima de Glasgow de 2021. Tras aquella conferencia, la financiación fósil de los grandes bancos cayó durante dos años consecutivos. Pero en 2024 volvió a incrementarse, una tendencia que se consolida ahora. “El colapso de la NZBA ha sido relevante, pero sobre todo porque eliminó un freno reputacional, no porque cambiara la economía política de fondo”, opina Lusiani. “Estamos viendo ya un tercer año consecutivo de retroceso en políticas climáticas: solo 34 de los 65 bancos mantienen alguna política sobre petróleo y gas; algunos han eliminado políticas de exclusión del carbón; y grandes entidades —Wells Fargo, RBC, Scotiabank, JPMorgan y Santander— han rebajado o eliminado sus objetivos para 2030 y de cero emisiones netas", añade este experto. En el caso de Norteamérica, solo tres de los 15 grandes bancos mantienen compromisos climáticos con cortapisas al sector fósil. “Lo que estamos viendo puede describirse como greenhushing (el silenciamiento de los logros ambientales)”, sostiene Lusiani. “Hace unos años el problema era el greenwashing, con bancos anunciando grandes compromisos climáticos sin avances reales. Ahora, bajo presión política del lobby fósil en EE UU, muchos bancos hacen lo contrario: reducen compromisos en silencio y comunican lo mínimo posible", alerta.Los esfuerzos por favorecer a este sector desde la Administración de Trump son constantes desde que arrancó este segundo mandato. La semana pasada, por ejemplo, la Casa Blanca anunció que abre una nueva línea de financiación federal de 700 millones de dólares solo para el sector del carbón que, entre otras cosas, se emplearán para intentar construir dos nuevas térmicas. “Las órdenes ejecutivas de esta Casa Blanca y la intensa presión política sobre los bancos para que ignoren los riesgos climáticos han proporcionado, sin duda, la excusa que muchos bancos buscaban para expandir sus carteras fósiles”, añade Lusiani. En la lista de las 65 entidades analizadas aparecen tres bancos con sede en España: Santander, BBVA y CaixaBank. Según Lusiani, estos tres casos sirven para explicar “la división que atraviesa todo el sector”. “Los bancos están eligiendo entre dos caminos: fragilidad fósil o seguridad renovable”, añade. Por un lado, CaixaBank forma parte del grupo de 26 bancos que en 2025 redujeron la financiación de proyectos fósiles. En el lado contrario están el Santander (que ocupa el puesto 21 de los 65 bancos que más financian el sector fósil y en 2025 incrementó esa cartera un 6,2%) y el BBVA (puesto 31 y un incremento del 23,1%). “El Santander y el BBVA pueden estar subestimando la rapidez de la transición”, sostiene Lusiani. Y pone como ejemplo de lo contrario a España: “El despliegue renovable ha protegido al país de la volatilidad de precios eléctricos provocada por la guerra con Irán, mostrando un modelo para otros países”.
Los “doce sucios”: estos son los grandes bancos que disparan la financiación del sector fósil espoleados por Donald Trump
Tras desentenderse de sus compromisos climáticos, las entidades estadounidenses encabezan el apoyo a los proyectos de petróleo, gas y carbón en el mundo













