"�Sabr�a decirme d�nde est� el Colegio Notarial?", busca una joven viandante. Es la pregunta que uno espera escuchar en las calles aleda�as al Museo del Prado. All�, en el ilustr�simo barrio de los Jer�nimos, en 1905 ocupaba el n�mero 5 de la calle Ruiz de Alarc�n la hist�rica sede de la Sociedad General Azucarera de Espa�a, proyectada por Enrique Mar�a Repull�s y Vargas.Hoy, el espl�ndido edificio con uno de los ascensores m�s antiguos de la capital, se ha convertido en un hotel cinco estrellas gran lujo, la m�xima categor�a. �Otro hotelazo m�s? No, el nuevo y singular Mercer Madrid no es uno m�s. Es una peque�a joya -61 habitaciones- cargada de detalles y de nombres propios: el chef triestrellado Eneko Atxa que estrena el restaurante La Sociedad Gastronomika; un Dry Martini, la cocteler�a del mix�logo Javier de las Muelas; y un interiorismo de Andreu Carulla Studio que evoca muchas emociones a la vez: lujo, belleza, artesan�a, excelencia... Esa mezcla de elementos tangibles e intangibles que hacen que un hotel pueda ser un destino en s� mismo.El hist�rico edificio proyectado por el arquitecto Enrique Mar�a Repull�s y Vargas.El cocinero Eneko Atxa en La Sociedad Gastron�mica del hotel, nombre que recibe su nuevo restaurante."Yo, que valoro mucho el interiorismo y la arquitectura, me qued� fascinado", admite Javier de las Muelas. Acostumbrado a barras m�s grandes, el barman se muestra, sin embargo, entusiasmado con la calidad y solidez de su nuevo bar Dry Martini. El maestro coctelero est� enamorado de la l�mpara de alabastro, de las vitrinas curvadas, los taburetes y hasta el reposapi�s... de ese culto al detalle que est� en el ADN del sello Mercer. Dice De las Muelas, siempre elocuente, que los bares son "iglesias". Fiel a su filosof�a, a los feligreses del Mercer Madrid les servir� una carta de c�cteles cl�sicos. Con toques modernos, s�, pero sin sobreabundancia de ingredientes: "La genialidad desde hace cien a�os est� en mezclar dos ingredientes. No en hacer ensaladas o �rboles de Navidad".Transformar el edificio protegido de la Azucarera ha costado cuatro a�os de trabajo, m�s de un quebradero de cabeza e importantes dosis de "az�car". Andreu Carulla, el frente del proyecto de interiorismo, ha querido "estirar los gestos que Repull�s hab�a marcado y a la vez dotar el espacio de p�ldoras de dulzura y alegr�a". Todo un juego de equilibrismo que tiene mucho que ver con ese lujo silencioso que define todo el proyecto. Detalle de la barra del Dry Martini, junto al lobby del hotel.Carulla ten�a la misi�n de crear algo �nico, pero sobre todo de "abrazar al hu�sped". Las paredes de madera de nogal y la cuidada iluminaci�n irradian efectivamente esa calidez. Hay muchos elementos del dise�o que llaman la atenci�n, como la l�mpara que preside la recepci�n que quiz� le recuerde, con sus dimensiones y sus curvas, al Palacio de Cristal del Retiro. Dos grandes piezas de arte contempor�neo dominan la entrada, aunque en realidad, hacen un gui�o al pasado de este edificio: una rinde homenaje a los sacos con los que transportaban el az�car en el pasado y otra a las cestas artesanas con las que se recolectaba la remolacha. La mesa de recepci�n a base de columnas de granito es tambi�n espectacular.La gran l�mpara decorativa y la mesa de granito de la recepci�n, cuyo interiorismo firma Andreu Carulla.Altos techos, antiguas molduras, camas y muebles de dise�o en las 61 habitaciones.Las habitaciones est�n pensadas para dos o tres personas. Cada una tiene una estanter�a modular diferente, donde "pasan cosas". Carulla lo llama "ingeniera silenciosa": puede esconder el mueble bar, un tocador con espejo o un escritorio. Todo en madera hecho a medida. La televisi�n est�, pero no se ve. Las luces son bajas. Un sof� llama a la conversaci�n. M�s que un cuarto de ba�o, cada habitaci�n esconde un "micro spa hecho con granito Rosavel". Techo con teatrales molduras, balcones a los Jer�nimos, ba�eras exentas... Cada habitaci�n tiene lo suyo.Aunque uno de los hitos de dise�o de este hotel es el spa Manantial. "�D�nde estoy?", se preguntar�n los clientes, mientras cae del techo una cortina de lluvia sobre la peque�a piscina. Parece que Carulla ha escarbado debajo de Madrid y ha encontrado una cueva como de otro planeta.Alta cocina con esp�ritu de txocoLos guisantes l�grima que acompa�an las kokotxas al pil al pil, uno de los platos en el men� degustaci�n de la Sociedad Gastronomika.La cocina abierta del restaurante para 24 comensales.Del gui�o a la antigua Sociedad Azucarera y, c�mo no, de los tradicionales txokos vascos, viene La Sociedad Gastronomika, el nuevo restaurante de Eneko Atxa en la capital. Cada mesa, sin mantel, tiene en el centro unas ra�ces recogidas en los alrededores de Azurmendi, donde el chef ostenta tres estrellas Michelin. Pero en el hotel Mercer, la cocina donde el equipo de Atxa prepara el men� degustaci�n es abierta. Los �ltimos pases se dan en vivo y en directo delante de los comensales, una forma de meterse en la cocina e interactuar con los cocineros que es, efectivamente, m�s de txoko que de restaurante gastron�mico. El viaje a las ra�ces tambi�n lo vemos en los platos, de las kokotxas al pil pil a la cuajada, pero sobre todo, en la emoci�n que despierta cada bocado... La magia de la alta cocina.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�
La hist�rica sede de la Azucarera, el nuevo hotel de lujo de un Madrid que sube la apuesta: chef estrellado, cocteler�a de autor y micro spa en cada habitaci�n
"�Sabr�a decirme d�nde est� el Colegio Notarial?", busca una joven viandante. Es la pregunta que uno espera escuchar en las calles aleda�as al Museo del Prado....








