Mover una lapicera, agarrar una taza o usar el celular son acciones cotidianas que la mayoría de las personas realiza sin pensar. Sin embargo, para quienes sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV), recuperar esos movimientos puede convertirse en un proceso largo y complejo.Con ese desafío en mente, un equipo de investigadores del Laboratorio de Fisiología de la Acción del Instituto de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desarrolló HandSolo, un videojuego de realidad virtual que busca ayudar a pacientes a recuperar la movilidad fina de las manos mientras controlan una nave espacial y esquivan meteoritos en el espacio.El proyecto acaba de recibir un importante reconocimiento internacional. Fue uno de los diez seleccionados entre más de 500 iniciativas de todo el mundo en el programa Unity for Humanity 2026 y obtuvo un financiamiento de US$ 90.000 para avanzar hacia sus primeros ensayos clínicos.A diferencia de los videojuegos tradicionales, HandSolo no se maneja con joystick. Los usuarios controlan la nave mediante movimientos específicos de los dedos que son detectados por sensores y trasladados al entorno virtual. Mientras juegan, realizan ejercicios que forman parte de la rehabilitación motora.“La mayoría de los pacientes logra recuperar movimientos grandes, pero la movilidad fina de los dedos suele ser lo último que vuelve”, explicó Valeria Della Maggiore, directora del Laboratorio de Fisiología de la Acción.La iniciativa surgió a partir de investigaciones que el equipo desarrolla desde hace años sobre aprendizaje motor y neuroplasticidad. Uno de los hallazgos que motivó el proyecto fue comprobar que determinadas habilidades se consolidan mejor cuando se practican cerca del horario de sueño.“Si entrenás cerca del sueño, al día siguiente la memoria mejora un 30%”, señaló Della Maggiore. Y agregó: “Nadie va a llevar a un paciente a rehabilitarse a las 11 de la noche. Por eso pensamos en una herramienta que pueda utilizarse desde la casa”.Según datos citados por los investigadores, en Argentina se producen entre 65.000 y 80.000 accidentes cerebrovasculares por año. Muchos pacientes quedan con secuelas motoras que afectan tareas básicas de la vida cotidiana y requieren tratamientos prolongados.El financiamiento obtenido permitirá comenzar las primeras pruebas con pacientes y evaluar si el sistema logra mejorar la movilidad, la coordinación y la fuerza de los dedos. La expectativa es que, en el futuro, pueda complementar los tratamientos convencionales y facilitar el acceso a la rehabilitación para personas que viven lejos de centros especializados.Para Della Maggiore, una de las principales ventajas del proyecto es que permite trasladar parte del tratamiento al hogar. “La rehabilitación suele ser larga, costosa y poco motivadora. Nosotros buscamos que tengan ganas de volver a practicar, que la experiencia sea entretenida y que puedan incorporar más horas de entrenamiento a su rutina”, explicó.“Si logramos que una persona practique más tiempo porque está jugando, estamos aumentando sus oportunidades de recuperación. Cuanto más juega, más se rehabilita”, resumió la investigadora.