Por Juan David Mosos |

Redacción Deportes (EFE).- La leyenda de la ‘Naranja Mecánica’ comenzó a escribirse en la Copa Mundial de 1974 gracias a la contundencia y vistosidad que ofreció entonces una selección de Países Bajos que es hoy, tras tres finales disputadas, el equipo que más veces rozó la gloria sin lograr levantar el trofeo a pesar de enamorar a los aficionados.

Aquel revolucionario modelo de la década de los setenta, comandado sobre el césped por la genialidad de Johan Cruyff y desde el banquillo por la pizarra táctica de Rinus Michels, deslumbró al planeta bajo la premisa del ‘fútbol total’, un sistema sin futbolistas con posiciones fijas.

A pesar de adelantarse en el marcador en la gran final de Múnich 1974 mediante un penalti ejecutado por Johan Neeskens, el cuadro de Países Bajos no logró sostener la ventaja ante la solidez de la anfitriona Alemania y cayó por un ajustado 2-1 que dejó al mundo sin premiar al juego más vistoso.

Fotografía de archivo de Franz Beckenbauer (d), de Alemania, ante Johan Cruyff (i), de Países Bajos, en la final de la Copa Mundial de 1974. EFE/Staff