El 13 de junio de 2002 quedó grabado en la historia del deporte ecuatoriano. Aquella noche en Yokohama (madrugada en Ecuador), la Selección Tricolor consiguió su primera victoria en una Copa del Mundo al vencer 1-0 a la poderosa Croacia en el cierre del Grupo G de Corea-Japón 2002. El héroe de la jornada fue Édison “El Kinito” Méndez, en ese entonces figura de El Nacional, quien con un potente zurdazo al minuto 48 desató la euforia de todo un país. En el banquillo de suplentes, viviendo el partido con el corazón en la mano, se encontraba el histórico volante ambateño, Wellington Sánchez, quien hoy, alejado de las canchas profesionales, revive para EL UNIVERSO aquella gesta con la misma emoción de hace más de dos décadas.Actualmente, “Willy” Sánchez divide su tiempo entre sus proyectos personales y su eterna pasión por el fútbol en su natal Ambato, donde desde hace dos años dirige programas para potenciar la técnica de jóvenes futbolistas. PublicidadAdemás, adaptándose a la era digital, trabaja en redes sociales como TikTok o Instagram junto a su hijo -quien lidera el proyecto- para transmitir su conocimiento a jóvenes y padres en países como España y Estados Unidos. Sin embargo, antes de esta faceta como formador e influencer digital, Sánchez formó parte de la sagrada nómina de 23 jugadores comandada por Hernán Darillo ‘El Bolillo’ Gómez en la primera cita ecuménica del país.Para Wellington, formar parte de la primera delegación mundialista fue un “sueño hecho realidad” que llegó cargado de la incertidumbre propia de una preselección con altísimo nivel.“Estaba con esa ilusión, pero sí había alguna duda. Como con todas las convocatorias. A pesar que yo jugué la mayoría de partidos también de la eliminatoria y estuve convocado, pero ya estar en una lista definitiva de 23 jugadores también era un poco difícil. No es que estaba confiado, yo me entrenaba, me preparaba para estar en esa lista definitiva.”PublicidadPublicidadEl anuncio oficial lo tomó por sorpresa mientras descansaba en su hogar. En aquella época defendía los colores del Club Sport Emelec.Corea-Japón 2002: El desahogo ante Croacia y un festejo en solitarioTras caer con dignidad ante una imponente Italia (2-0) y sufrir una dolorosa remontada frente a México (2-1), la ‘Tri’ llegó al tercer partido de la fase de grupos eliminada matemáticamente, pero con el orgullo intacto. El rival era la poderosa Croacia, que venía de ser tercera en el Mundial de Francia 1998.PublicidadWellington recuerda que en ese compromiso final, el equipo logró liberarse de las ataduras psicológicas del debut.“Contra Croacia dijimos: ‘algo tenemos que llevarnos de acá’. Entonces, esa presión que tú tenías, soltaste. Yo siento que el equipo jugó más suelto y por eso es el resultado.”El momento cumbre del partido llegó al minuto 48. ‘El Kinito’ Méndez sacó un zurdazo imponente que batió al guardameta Stipe Pletikosa. La locura se desató de inmediato en el banquillo tricolor, donde Sánchez vivió el tanto con una euforia desmedida:“Cuando hizo el gol ‘Kinito’, todos los que estábamos en la banca salimos a abrazarlo, y él corría, no lo podíamos agarrar. Recuerdo que le di un beso en la cabeza y hay una imagen ahí con el preparador de arqueros Milton Rodríguez... Fue una alegría. Imagínate gritar un gol ahí en el mundial, vivirlo en carne propia, súper emocionante, súper lindo.”PublicidadA pesar de la magnitud histórica de la victoria, el destino le otorgó a Wellington una experiencia bastante peculiar tras el pitazo final. Mientras sus compañeros armaban la fiesta en el vestuario principal, al volante ambateño le tocó vivir el triunfo bajo un escenario estrictamente protocolar y en absoluto aislamiento:“Yo no pude festejar mucho. Yo recuerdo que, y esto es como anécdota, a mí me tocó justo el doping. Yo era dulce para el doping. Entonces, una vez que iba al camerino, me cogió gente de FIFA y me llevó al apartamento médico. Entonces yo no compartí mucho en el camerino... o sea, yo pasaba por el túnel, y me dijeron vamos al apartamento médico. Ahí estuvimos un par de horas porque teníamos que... primero fue examen de sangre y después, obviamente, de orina”.La demora en el control antidoping dejó una anécdota insólita: el autobús de la Selección se fue del estadio sin Wellington. El jugador se quedó solo con el médico del equipo y tuvieron que regresar al hotel en taxi. Por suerte, el doctor hablaba muy bien inglés, lo que les ayudó a entenderse con el conductor japonés y llegar a tiempo para celebrar con el resto del plantel.Al aterrizar de regreso en suelo ecuatoriano, la escala dividió al plantel entre la capital y el puerto principal. Allí, Sánchez dimensionó el impacto real de lo conseguido en Asia: “Yo pensé que me iba a ver solo mi esposa... cuando veo afuera gente digo ‘¿quién viene? ¿A quién estarán esperando?’ Y era a nosotros. Estaba ahí Cevallos y mi persona. Fue súper emotivo ese recibimiento de la gente, los pudimos representar bien”.‘El Bolillo’fue la pieza clave para eliminar el regionalismo y unir a la Selección como una familia. Sin embargo, pasar un mes y medio concentrados en Asia, lejos de casa y la familia, puso a prueba la paciencia de todos debido a la presión y la rutina diaria. Sánchez confiesa que el cansancio de compartir el desayuno, almuerzo y cena con las mismas personas provocó roces normales por la convivencia diaria, como los que ocurrieron entre Luis ‘Chino’ Gómez y ‘Kinito’ Méndez, o un malentendido propio que él mismo tuvo con Raúl Guerrón. Al final, la tolerancia les permitió sobrellevar la convivencia y mantener la amistad intacta.A pocos días de iniciar un nuevo Mundial, Wellington mira el presente de la Tri con enorme expectativa y se desmarca de las críticas externas: “Yo le veo con grandes posibilidades. Por lo menos le veo en cuartos”, asegura con optimismo, destacando que, a diferencia de su generación en 2002, estos chicos ya tienen la experiencia y el roce europeo para jugar de igual a igual contra cualquiera. Más de dos décadas después de romper la red en Yokohama, “Willy” se llena de orgullo al saberse protagonista del día en que el país aprendió a ganar; una histórica herencia que hoy, desde las canchas de Ambato y las pantallas digitales, sigue transmitiendo a las nuevas generaciones mientras todo el Ecuador se ilusiona con superar la hazaña de los héroes del 2002 y 2006. (D)