Actualmente, la enfermedad de Alzheimer es incurable. No hay tratamientos que puedan evitar que avance y las alternativas quedan restringidas a fármacos que en pocos casos pueden ralentizar su avance en fases tempranas y a programas de intervención física y cognitiva, con medidas de protección social.Una de las dos intervenciones practicadas en Can RutiGTPHA consecuencia de esta carencia de opciones terapéuticas, del incremento de la incidencia de la enfermedad, del grave deterioro que ocasiona en los afectados y de las consecuencias sociales que se derivan, los programas de investigación sobre el alzheimer son abundantes en todo el mundo.La mejora del drenaje linfático puede contribuir a reducir la acumulación de proteínas tóximas en el cerebro”Pau PastorNeurólogoEn este contexto el hospital Germans Trias i Pujol ha comenzado, por primera vez en Europa, la exploración de una nueva vía terapéutica para mejorar los síntomas de la patología en la fase inicial. Y no va de fármacos ni de ejercicios mentales, sino de cirugía.Especialistas del centro hospitalario de Badalona han empezado a estudiar el uso de la derivación linfaticovenosa cervical como posible terapia contra. Denominado Alcea, el estudio pretende determinar la seguridad, viabilidad y potencial de esta técnica quirúrgica extracraneal, utilizada habitualmente en otros ámbitos, como el tratamiento de linfedema, una acumulación anormal de líquido linfático en los tejidos, principalmente en brazos o piernas, debido a un deterioro del sistema linfático.Solo quedan dos pequeñas cicatricas a los lados del cuello GTPH“La hipótesis es que la mejora del drenaje linfático a través de la cirugía puede contribuir a reducir la acumulación de proteínas neurotóxicas en el cerebro como la tau o la beta amiloide, asociadas al deterioro cognitivo del alzheimer. Abrir un grifo de drenaje de este líquido del cerebro puede disminuir la cantidad de estas proteínas tóxicas”, explica Pau Pastor, neurólogo especialista en demencia del Germans Trias.La técnica consiste en conectar los vasos linfáticos con venas del cuello para favorecer el drenaje del líquido cefalorraquídeo y los productos de deshecho del cerebro hacia el sistema venoso. Para ello se practican dos pequeñas incisiones en ambos lados del cuello del paciente.Es una microcirugía mínimamente invasiva que dura 3 horas, con un ingreso de 24 horas”Carmen HiguerasCirujana“Es una microcirugía mínimamente invasiva que dura tres horas y los pacientes solo permanecen ingresados 24 horas”, indica la cirujana plástica Carmen Higueras. “Ya hacemos derivaciones similares del sistema linfático en otras partes del cuerpo para el tratamiento de otras patologías como el linfedema”, precisa.El estudio incluye a diez pacientes de alzeimer en fase inicial, que serán sometidos a seguimiento durante un año. De momento ya se han practicado dos intervenciones y, según el doctor Pastor, “podemos decir que el procedimiento es seguro”. “Los dos pacientes evolucionan favorablemente y no han presentado ninguna complicación”, abunda la cirujana: “Llevamos haciendo esta técnica desde hace muchos años, estamos bastante acostumbrados a hacer este tipo de intervenciones, lo único que ahora son a nivel cerebral”.Lee tambiénNo solo no han aparecido problemas de seguridad, aunque los investigadores se dan un margen de entre 6 y 12 meses para confirmarlo. Además, en uno de los casos se aprecian signos de control de la patología. Antonio Reyes, de 67 años, diagnosticado de alzheimer hace dos años y medio, fue intervenido el pasado 16 de febrero.“Pasó una noche en el hospital y la recuperación fue muy buena”, relata a La Vanguardia su hijo Víctor, una vez disipadas todas las dudas que tuvieron antes de aceptar la intervención y legar a la conclusión de que no había nada que perder.Después de casi cuatro meses, los familiares del paciente perciben que ha mejorado su estado de ánimo. “Antes se ponía un poco nervioso y le costaba hablar, ahora habla más fluido. Ha vuelto a jugar al ajedrez, que es algo que le gustaba. No es que haya sido una barbaridad, pero sí se le nota algo más de actividad” apunta Víctor.Conexión entre vasos linfáticos y venas del cuello GTPHEn el último test cognitivo realizado en el hospital bajó del nivel 4 de la prueba precedente a un nivel 2, cuando en los casos de alzheimer la escala va ascendiendo de forma imparable. Pudo escribir su nombre, ejercicio que no completaba anteriormente, y pudo contestar preguntas que antes le costaban. “No es que se haya curado, pero da la sensación de que se le haya parado la enfermedad”, valora el hijo del paciente.Los investigadores llaman a la prudencia. Hablamos de un solo paciente, de un estudio con una muestra que será de únicamente diez pacientes –la tercera intervención se llevará a cabo este mismo mes- y cuyo objetivo principal es evaluar la seguridad del procedimiento quirúrgico. De forma secundaria, los investigadores estudiarán si se producen cambios en el curso de la enfermedad.Uno de los dos pacientes operados presenta mejoras: “Da la sensación de que se le haya parado la enfermedad”“Esto lo evaluaremos de dos maneras: en primer lugar veremos, mediante PET cerebral, si hay cambios biológicos en forma de reducción de los niveles de proteína amiloidea”, señala Pastor. “En segundo, veremos la evolución a través de escalas cognitivas con la participación del paciente y la familia”.Los expertos del Trias i Pujol no van a ciegas. Este procedimiento quirúrgico ha sido utilizado desde hace cuatro años en estudios clínicos desarrollados en países orientales y han mostrado resultados preliminares prometedores, tanto en seguridad como en mejoras en parámetros cognitivos y biomarcadores.En abril se registraban 21 estudios clínicos en China, dos en Singapur, uno en Corea del Sur y uno en Taiwán, además del Alcea del Germans Trias y Pujol, el único desarrollado en Europa. Seguimientos todavía cortos y falta de diseños randomizados constituyen importantes limitaciones de estos estudios.