Actualizado a las 14:37h.

En el Universo nada es permanente. Todo choca, cambia, se transforma. Y la Vía Láctea no es una excepción. Ya sabíamos que nuestra isla en el espacio tuvo un pasado violento, que a lo largo de su historia se había encontrado con otras galaxias, y ... entablado con ellas cruentas batallas de las que, pensábamos, siempre salió vencedora. Pero no fue así. Hace 11.000 millones de años, la Vía Láctea se topó con la horma de su zapato, y tuvo un encuentro del que no salió indemne, uno que la destruyó casi por completo y que la obligó a un lento proceso de reconstrucción. Nunca ha vuelto a suceder algo parecido. Y no lo hará hasta dentro de varios miles de millones de años, cuando la Vía Láctea choque por fin con Andrómeda, el otro 'gigante' del grupo de galaxias en el que nos ha tocado vivir.

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