La impunidad en la que han vivido determinados actores políticos vinculados a actos de corrupción les ha permitido seguir en lo mismo a pesar de la persecución y en algunos casos hasta la emisión de sentencias condenatorias por los delitos cometidos. No se curan y continúan igual, pero, ¿para qué entraron a la política?, ¿para enriquecerse rápida e ilegalmente y algunos terminar en la cárcel o prófugos de la justicia?Los hechos y las evidencias señalan a los corruptos que se han servido de sus cargos públicos y que terminaron unos en la cárcel, sentenciados por diversos delitos, en el debido proceso, con derecho a la defensa y el principio de inocencia, y otros prófugos de la justicia, que no han dado la cara al país y que viven cómodamente en el exterior con delirios de persecución política cuando tuvieron oportunidad de defenderse.Al menos dos expresidentes que estuvieron en el exterior volvieron al país para dar la cara a las acusaciones formuladas, incluso uno fue a parar a la cárcel pero no le encontraron culpabilidad. Un tercer ex mandatario interino que no salió del país también fue a parar a la cárcel pero salió libre. En cambio hay uno condenado a ocho años por cohecho agravado que reside en el exterior, que no ha respondido a la justicia y que pretende dar lecciones de moral, en medio del engaño y cinismo que pregona. Otro exvicepresidente está preso en la cárcel con dos condenas por cohecho agravado y asociación ilícita y tiene una tercera sentencia de 13 años, de primer nivel, por peculado, lo que refleja su actuación en la función pública y el abuso de los fondos públicos. Engañaron al electorado con discursos falsos y populistas hasta llegar a sus funciones para luego servirse del poder y cometer fechorías y delitos que en unos casos fueron puestos al descubierto y muchos otros que siguen pendientes y en la impunidad.La semana pasada cayeron presos ocho personas, a la cabeza el alcalde de Esmeraldas (otro más de la RC) y funcionarios públicos y hasta dos jueces, luego de una larga investigación a cargo de la Fiscalía, la Policial Judicial y la UAFE, acusados de lavado de activos por alrededor de 15 millones de dólares. Con qué facilidad se habla de millones mientras subsiste pobreza y grandes necesidades básicas que demandan las comunidades. El caso de la provincia verde es patético, que se debate por décadas en medio de falta de servicios fundamentales. Políticos y autoridades que aparecen con millones de dólares en sus cuentas en medio de un entorno de miseria y cuando les descubren se transforman en víctimas, argumentan ser perseguidos políticos y califican los hechos de injusticia, pero tendrán la oportunidad de presentar todas las pruebas de descargo. Estos hechos se repiten reiteradamente, lo que determina el nivel de podredumbre en la que se desenvuelve la política y que refleja la verdadera intención de quienes entran a una función pública para enriquecerse lo más rápido posible.El caso actual Apagón, por las presuntas graves irregularidades de malos funcionarios y empresarios en la contratación con la empresa Progen, que recibiera más 100 millones de dólares de adelanto por equipos usados para afrontar la crisis eléctrica, que nunca funcionaron y que resultó una estafa al país. (O)