Pensar en el queso parmesano nos lleva de forma casi automática a visualizar un buen plato de pasta recién hecho o un cremoso risotto italiano. Sin embargo, este gigante de la gastronomía tiene una versatilidad que va mucho más allá de los platos calientes de cuchara. Gracias a su maduración, su textura crujiente y ese característico perfil salado, el parmesano es un candidato para convertirse en el rey absoluto de tus bocadillos.

Si te has cansado de los clásicos sándwiches de siempre y quieres elevar tu almuerzo a un nivel gourmet, te enseñamos tres combinaciones tan inesperadas como adictivas con frutas frescas, vegetales crudos y un toque de mostaza que transformarán por completo tu concepto del queso.

Sándwich tropical de parmesano y piña

Añadir fruta a las recetas saladas no es ninguna novedad, pero cuando se trata de emparedados, tendemos a volvernos un poco conservadores. El queso parmesano, gracias a su larga maduración, posee un perfil salado muy intenso. Romper esa potencia con el toque dulce, ácido y jugoso de la piña crea un contraste adictivo en el paladar. Al fundirse el queso e integrarse con los jugos de la fruta, se consigue un bocado sofisticado que reinventa por completo el concepto del sándwich tropical. Toma nota de los siguientes ingredientes: