Santander (EFE).- La Guardia Civil de Cantabria ha despedido tras su jubilación a Max, uno de los perros detectores de explosivos de este Cuerpo que ha podido ser adoptado en esta misma comunidad autónoma.

Max, un labrador retriever macho, de once años, ha permanecido nueve años en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Cantabria, tras pasar su preparación en la búsqueda de explosivos.

En este tiempo, además de trabajar en Cantabria en servicios de búsqueda de explosivos en la Cumbre Europea, en visitas de altas personalidades, o en servicios más rutinarios de reconocimiento en lugares como el aeropuerto, el puerto u otras sedes oficiales, estuvo junto con su guía, un cabo primero de la Guardia Civil, en los últimos Juegos Olímpicos en Francia, donde hizo el reconocimiento de hoteles donde se alojaban los deportistas y en sedes de algunas de las competiciones.

Tras esta vida profesional, le releva en sus cometidos Chini, una pastor holandés de cuatro años, que ya se encuentra operativa en Cantabria.

Es uno de los diez perros con los que cuenta la Guardia Civil en Cantabria, nueve de ellos en Santander, para el servicio por toda la comunidad.