Antes de entrar a una escena donde podría existir una amenaza explosiva, un integrante del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) da el primer paso.No lleva uniforme ni arma, pero su capacidad puede marcar la diferencia entre la seguridad y el peligro.Uno de ellos se llama Quelle, un can antiexplosivos de origen húngaro que desde hace cuatro años presta servicio en la Unidad Antiexplosivos de la Policía Nacional en la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón.PublicidadA sus cuatro años de edad, Quelle forma parte del reducido grupo de seis canes especializados en detección de explosivos que operan en toda la Zona 8.Junto con su guía, Diego, con quien ha trabajado desde su llegada al país, conforma una dupla entrenada para responder ante amenazas de alto riesgo.Detrás de cada operativo existe un trabajo silencioso y una conexión especial entre el animal y su guía. PublicidadPublicidadAsí lo explicó el sargento segundo Darwin Palma, guía canino del GIR desde hace dieciséis años.Palma indicó que entre el guía y el can se crea un lazo muy fuerte desde que llegan los perros a ellos. Pasan prácticamente todo el tiempo juntos, entrenan, trabajan y conviven.Selección y entrenamiento de éliteLos canes que actualmente integran la Unidad Antiexplosivos provienen de Hungría y son seleccionados desde temprana edad por características específicas que los convierten en candidatos ideales para labores de detección.“Sí, las razas que normalmente se seleccionan para trabajos de detección son de la línea de pastoreo (pastor holandés, Malinois, alemán) y poseen características específicas que las hacen más aptas para este tipo de funciones, como alta capacidad olfativa, disciplina, concentración, resistencia física y facilidad de entrenamiento”, explicó.El oficial señaló que, además del olfato desarrollado, también se toma en cuenta el comportamiento del animal.“Además del olfato desarrollado, también se evalúa mucho el temperamento del can, su estabilidad emocional y capacidad para trabajar en ambientes con ruido, personas y situaciones de presión”, detalló.PublicidadNo obstante, aclaró que el origen del animal no es el único factor que determina su capacidad de trabajo.“Sin embargo, eso no significa que un canino ecuatoriano no pueda desempeñar estas funciones. En realidad, más allá del origen, lo importante son las características individuales, su imprinting, que básicamente son sus impulsos desde edades tempranas, el entrenamiento especializado y el proceso de selección adecuado. Incluso en Ecuador existen canes mestizos con excelentes capacidades de trabajo operativo y olfativo”, enfatizó el sargento.Según el uniformado, muchos de esos impulsos comienzan a desarrollarse desde etapas muy tempranas.“Ya vienen con esa inducción desde temprana edad, es decir, desde el vientre de la madre. Nosotros lo recibimos desde 13 a 18 meses”.Una vez en el país, los canes continúan un proceso de adaptación y especialización junto con sus guías. Para Palma, uno de los aspectos más importantes es el vínculo que se forma entre ambos.Protocolo de detección y seguridadTras la inspección inicial, los técnicos y guías continúan con los protocolos especializados de intervención.Cuando un perro identifica una sustancia o artefacto explosivo, su respuesta debe ser pasiva como medida de seguridad. “Si bien observamos, el perro no se mueve ni raspa”.La señalización consiste en permanecer sentado y quieto frente al lugar donde detectó el indicio, evitando cualquier acción que pueda generar riesgos. Posteriormente recibe un refuerzo positivo como recompensa por el trabajo realizado.Equipamiento y vida operativaPara estas operaciones los canes cuentan con equipamiento especial. Cuando existe la posibilidad de una amenaza, utilizan arneses y chalecos diseñados para proteger su piel.En situaciones donde existe certeza de un riesgo inminente, también disponen de chalecos con protección ante proyectiles.Pese a la naturaleza de su trabajo, Palma recalcó que son animales sociables y adaptables.El comportamiento dentro de la base es distinto al que muestran durante los procedimientos operativos, cuando se activan sus capacidades de trabajo y concentración.Parte de su entrenamiento también incluye comandos específicos. En el caso de algunos ejemplares, las órdenes se imparten en checo, como parte de los procesos de formación que reciben.La experiencia de Palma como guía canino también está marcada por el recuerdo de Toby, un perro de origen holandés que integró la unidad cuando los ejemplares provenían de ese país.Toby recibió un reconocimiento como héroe del GIR por su labor durante el servicio.Tras su jubilación fue adoptado, como ocurre con otros canes cuando concluyen su etapa operativa. Actualmente ya falleció.Los perros especializados permanecen activos aproximadamente ocho años, periodo considerado como su vida útil para este tipo de trabajo.Antes de llegar a esa etapa, la institución inicia el proceso administrativo para su baja y posterior retiro.Mientras tanto, Quelle continúa cumpliendo su misión. Con cuatro años de experiencia en la detección de explosivos, forma parte de la primera línea de respuesta de la Unidad Antiexplosivos. (I)