“Los chicos ya no disfrutan del fútbol: viven pendientes de si es gol, palo, tarjeta amarilla, roja o un penal, para ver cuánto ganan. Se está destruyendo incluso la cultura deportiva de los campeones del mundo. La camiseta de fútbol, que debiera inspirar a los niños, se convierte en una publicidad como si fuera —porque lo es— de una droga; legal o ilegal, destruye igual". Esto dijo el 1 de octubre pasado en el Senado el presbítero Munir Bracco, vocero del arzobispado de Córdoba, en el marco del debate por la ley de prevención de la ludopatía y regulación de apuestas en línea que obtuvo media sanción en Diputados y sigue esperando tratamiento en la Cámara Alta. Ocho meses más tarde, y a tres días del inicio del Mundial, el impacto de las apuestas deportivas online sobre las vidas de jóvenes, adolescentes y hasta niños es cada vez más grave. Un extenso estudio del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina sobre 11 mil estudiantes secundarios de 16 provincias, publicado en diciembre de 2025, asegura que 6 de cada 10 están expuestos a las apuestas, y que el 16% apostó alguna vez. De ellos, el 83% apuesta desde el celular. La mitad recibió ayuda de un adulto para ingresar a las plataformas.