La complicidad y el buen ambiente reinaban en el camerino de Siloé en la madrileña Sala But. Allí, sus tres integrantes, Fito, Xavi y Jaco, recibieron a los periodistas minutos antes de que arrancara la segunda edición del concurso de bandas emergentes Endesa Play.

El grupo pucelano vive un momento especialmente dulce: tras un año de éxitos, el grupo se prepara para actuar en Madrid ante el Papa León XIV. “No esperábamos nada de lo que está pasando”, reconocían sobre su propio recorrido reciente, antes de insistir en una idea que atraviesa todo su discurso: “El nuestro es un trabajo de pico y pala. Pero aun así, a menudo nos preguntamos cómo hemos llegado hasta aquí”.

La pequeña charla servía como prólogo de una noche que, más allá de los nombres propios, puso el foco en el recorrido de las bandas emergentes. Un formato ampliado y más ambicioso que confirmó su apuesta por convertirse en una plataforma de impulso para nuevos proyectos musicales. Tres o cuatro canciones por parte de cada banda a modo de carta de presentación y un público entregado.

El certamen arrancó con una animada presentación y un vídeo que repasó el camino de las distintas bandas en las semifinales y la llegada de las cinco bandas finalistas a la gran final. Un resumen rápido, casi de vértigo, que contextualizó una edición marcada por los cambios de formato y la ampliación de oportunidades.