Hay campañas electorales que cambian la historia. Kennedy contra Nixon. Obama contra McCain. Aznar contra González. Y luego está la campaña electoral del Real Madrid, obra maestra del surrealismo castizo en la que Florentino Pérez ha vuelto a demostrar que, cuando alguien lleva veinte años gobernando una institución, puede permitirse el lujo de convocar elecciones con el mismo entusiasmo con que uno convoca una reunión de vecinos para aprobar el cambio de bombillas del rellano. Rodrigo Jimenez / EfeApareció Enrique Riquelme (el Benjamin Button de Florentino) y durante dos semanas el Madrid se convirtió en una mezcla entre Eurovisión, Wallapop y una convención de vendedores de coches de lujo. Riquelme prometía a Haaland. Florentino respondía con Mourinho. El otro hablaba de Rodri. Florentino insinuaba un galáctico de 150 millones. En cualquier elección normal, cuando un candidato proclama solemnemente que “nos vamos a gastar 150 millones en el fichaje más caro de la historia del Madrid”, alguien levanta la mano y pregunta un par de cosas elementales. Quién es ese jugador y de dónde sale el dinero.Las elecciones del Madrid han sido una exhibición de testosterona financieraLa frase fue una lluvia de confeti para el madridismo. Nadie la discutió. Nadie la desmontó. Nadie pareció percibir el tono hortera, fantasma y cretino. “El fichaje más caro de la historia del Madrid” es una frase delirante. Tiene algo de jeque en Marbella, de veraneo en las fiestas de los ochenta de Gunilla von Bismarck.Las elecciones del Madrid han sido una exhibición de testosterona financiera. Y quizá por eso Florentino ha ganado. Porque después de veinte años presidiendo el Real Madrid ha entendido una verdad esencial sobre su ecosistema: en determinados ambientes, el dinero no es un medio, es el argumento.Pero el dato más relevante no es que Florentino siga siendo presidente. Sí lo es que, por primera vez en décadas, ha decidido recordar a los socios que quería seguir siéndolo. Y cuando los poderosos se ven obligados a explicarse, aunque ganen, nunca ganan del todo
Florentino ha tenido que sudar, por Jordi Basté
Hay campañas electorales que cambian la historia. Kennedy contra Nixon. Obama contra McCain. Aznar contra González. Y luego está la campaña electoral del Real Madrid, obra maestra del surrealismo castizo en la que Florentino Pérez ha vuelto a demostrar que, cuando alguien lleva...













