La ilusión no envejece

Es un hombre elegante, de buen porte y gran simpatía. Nada le ensombrece el rostro, salvo la muerte de su única hija. Me dio grandes lecciones de positividad, cariño y cuidado hacia las personas que le rodean, una actitud que él ha sabido cultivar durante toda una vida. Hoy cumple 100 años en compañía de sus amigos del Real Club de Polo de Barcelona, del que es socio desde hace más de 80 años, que le ho­menajean por una vida entera de actividad, deportividad y amistad. Jugó al fútbol hasta los 80 años, organizó campeonatos de esquí acuático cuando aquel deporte era todavía una rareza en España y sigue encontrando en el tenis una magnífica excusa para hacer amigos. A los cien años sigue hablando en presente y repitiendo que es y ha sido muy feliz. Escuchándolo entendí que la edad está en las rodillas; la ilusión, no.Sigue jugando al tenis?

Sí, claro.

Bueno, tan claro no sé...

¡Todavía me visto de corto! Cumplo 100 años y he perdido a todos mis amigos de infancia. Pero el tenis ha sido una fuente de nuevos amigos a los que aprecio muchísimo. Mi último torneo, en categoría +85 del campeonato de España Mapfre, lo jugué con 93 años.