Sostienen algunos economistas, como los de CaixaBank Research, que el mejor indicador para medir c�mo evoluciona el bienestar de la sociedad no es el Producto Interior Bruto (PIB), la renta disponible de los hogares ni el consumo total que hacen el conjunto de familias que componen una econom�a -distorsionado muchas veces por el aumento de la poblaci�n-, sino el consumo efectivo real per c�pita, es decir, el valor de lo que compra cada persona descontando la subida de los precios, un indicador que desde la pandemia muestra cierto estancamiento en nuestro pa�s.En concreto, el consumo por cabeza en t�rminos reales "ha pasado de crecer un 2,3% anual en promedio durante el periodo 2013-2019 a un 0,8% durante el periodo 2019-2025", explica a EL MUNDO David Mart�nez Tur�gano, del departamento de Econom�as y Mercados Internacionales de esta entidad financiera, quien ha analizado el fen�meno en el art�culo Bienestar de los hogares europeos: m�s dependencia p�blica frente a m�s inflaci�n. Esta evoluci�n parece indicar que el bienestar ha dejado de mejorar como lo hac�a antes, a pesar de que la econom�a crece con m�s fuerza: el PIB se expande a buen ritmo, pero ese crecimiento no se traduce en una mejora comparable del nivel de bienestar social."Solo algunos pa�ses han logrado sostener el crecimiento del consumo efectivo, mientras que otros han experimentado una desaceleraci�n m�s marcada, principalmente en Europa del Este. Por su parte, las cuatro grandes econom�as de la UE (Alemania, Francia, Italia y Espa�a) muestran un estancamiento durante los �ltimos a�os", recoge el documento, en el que se insiste en que esta m�trica, a diferencia de otras, "incorpora las transferencias en especie del sector p�blico -educaci�n y sanidad, as� como vivienda o transporte subvencionado-, por lo que refleja mejor el disfrute de bienes y servicios por parte de los hogares".Desde el a�o 2013 en que empez� la recuperaci�n tras la crisis financiera, el consumo efectivo real per c�pita subi� en la UE a un ritmo estable de en torno al 1,5% anual (frente al 2,3% en Espa�a, un diferencial que fomentaba la convergencia de nuestro pa�s con las m�tricas europeas), a medida que crec�a la renta y se normalizaba la econom�a, con una mejora del empleo y una inflaci�n moderada de menos del 1% anual.Sin embargo, esta din�mica cambi� "de forma abrupta" con la pandemia. "El desplome inicial del consumo privado en 2020 dio paso a una recuperaci�n relativamente r�pida, impulsada por una pol�tica fiscal expansiva, aunque el aumento de la incertidumbre habr�a llevado la tasa de ahorro a un nivel estructuralmente m�s elevado. Sin embargo, el verdadero punto de inflexi�n no fue la pandemia en s�, sino el episodio inflacionista posterior", revela el estudio.Entre 2021 y 2023, el fuerte encarecimiento de la energ�a y los alimentos erosion� el poder adquisitivo de los hogares, ya que la inflaci�n media anual de la UE alcanz� un m�ximo hist�rico del 9,2% en 2022 (10,8% en Espa�a), un shock inflacionista que "abri� una brecha persistente entre la evoluci�n de las variables en t�rminos nominales y reales" y que "tuvo un marcado car�cter regresivo". Los hogares con menores ingresos soportaron tasas de inflaci�n sensiblemente superiores al destinar una mayor proporci�n de su gasto a bienes b�sicos, justo los que m�s se encarecieron en esta etapa, y, adem�s, "en algunos pa�ses se deterioraron las condiciones de acceso a la vivienda"."El an�lisis de las principales econom�as de la UE muestra con claridad el cambio de patr�n entre los dos periodos. Mientras que en 2013-2019 el crecimiento del consumo efectivo real per c�pita se apoyaba fundamentalmente en el avance de la renta real y en una inflaci�n contenida, tras la pandemia el principal factor diferenciador es el fuerte aumento de la inflaci�n, que ha erosionado de forma significativa el poder adquisitivo a pesar de la fortaleza del mercado laboral", ilustran. Este cambio ha venido acompa�ado tambi�n de una modificaci�n en los factores que impulsan el consumo.Por qu� la gente gastaEl estudio de CaixaBank constata que los elementos que determinan el consumo desde la pandemia son diferentes a los que lo hac�an antes. Mientras en los a�os de recuperaci�n posteriores a la crisis financiera fue el aumento de la renta lo que impuls� el consumo, tras el covid han sido las transferencias del sector p�blico -prestaciones o ayudas, por ejemplo-, un cambio de patr�n que se cumple en todos los pa�ses de la UE.En Espa�a, "las transferencias netas (corrientes y en especie) han contribuido en 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del consumo efectivo real per c�pita (frente a -0,1 puntos porcentuales en el periodo anterior)", con lo que "han pasado a tener una contribuci�n positiva".La tasa de ahorro tambi�n ha cambiado su influencia, ya que mientras en el periodo 2013-2019 no vari� ni afect� al consumo -hay que tener en cuenta que cuando sube el ahorro, el gasto baja-, durante la pandemia las restricciones administrativas y la incertidumbre contribuyeron a que las familias ahorrasen m�s y consumieran menos, con lo que su influencia fue negativa. "El aumento de la tasa de ahorro en Espa�a (promedio 12,7% entre 2019 y 2025 versus 7,3% en el periodo 2013-2019) habr�a restado 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del consumo efectivo real per c�pita (0,0 puntos en el periodo anterior)".En la UE el fen�meno fue similar, ya que las transferencias p�blicas ganaron peso como mecanismo de amortiguaci�n, particularmente en los Pa�ses Bajos, Polonia y Alemania, junto con una reducci�n gradual de la tasa de ahorro tras el fuerte repunte de 2020-2021, m�s acusada en Francia, Espa�a e Italia. "En el caso espa�ol, los resultados per c�pita est�n, adem�s, influidos por el acelerado aumento de la poblaci�n por mayores flujos migratorios en el periodo reciente", apuntan."Desde la pandemia, la actuaci�n de los gobiernos de la UE ha logrado amortiguar el impacto de shocks sin precedentes sobre el bienestar material de los hogares, evitando una ca�da abrupta del consumo efectivo per c�pita. No obstante, este resultado se ha apoyado crecientemente en la redistribuci�n p�blica y se ha producido en un contexto de menor convergencia entre pa�ses. La erosi�n del poder adquisitivo causada por la inflaci�n ha evidenciado los l�mites de un modelo basado en la protecci�n ex post del bienestar. De cara al futuro, preservar la cohesi�n econ�mica exigir� reforzar los fundamentos competitivos de la UE: impulsar la productividad y profundizar el mercado �nico", concluye Mart�nez Tur�gano.
El bienestar apenas mejora: el consumo de los espa�oles s�lo crece un 0,8% anual desde el covid, frente al 2,3% de 2013 a 2019
Sostienen algunos economistas, como los de CaixaBank Research, que el mejor indicador para medir c�mo evoluciona el bienestar de la sociedad no es el Producto Interior Bruto...






