El papa León XIV congregó este 7 de junio en Madrid a 1.5 millones de personas en el acto más multitudinario de su visita a España: una misa en la plaza de Cibeles, en la que instó a salir del egoísmo, comprometerse con el bien común y a que la religiosidad “no sea un museo del pasado que visitar”.

El pontífice pidió a los feligreses que reactiven la fe y no la guarden en la comodidad del ámbito privado. Además, recibió una de las ovaciones más largas hasta el momento de su pontificado.

El calor no fue impedimento para que cientos de miles de personas salieran a las calles y esperaran horas para ver pasar al papa. Antes de la misa, León XIV recorrió en el papamóvil las calles de Madrid y no tuvo reparo en saludar a los fieles y bendecir a algunos bebés.

También se despejó una de las principales incógnitas de su viaje a España. León XIV recibirá el 8 de junio por la tarde a víctimas de abusos sexuales en la Nunciatura de Madrid, donde se aloja durante su estancia.

León XIV recibió de manos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la Llave de Oro de la ciudad y firmó en el libro de honor, donde dejó escrito su deseo de que "Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los antiguos valores humanos".