Será inevitable, lo veremos por la pantalla del televisor o del celular al comienzo de cada partido: una moneda dirimirá de qué lado jugará un equipo en el primer tiempo y quién sacará. Ahora bien, ¿por qué, en tiempos de IA, es necesario acudir a semejante artificio? ¿Cuánto hay de rito y cuánto de “tecnología social” en tener que apelar a algo que en su función económica ha sido reemplazado por alternativas digitales?Primero, lo primero. Ya en las “reglas de la escuela de Harrow” de 1858 (antecedente histórico de las reglas modernas del fútbol) se mencionaba explícitamente el uso de la moneda para dirimir qué equipo iniciaba el juego, costumbre que se adoptó desde los inicios del mundial de fútbol a la actualidad. O sea, hay un componente relevante de tradición en esta práctica atávica, que jugadores y espectadores esperan y respetan. Pero más allá de las costumbres, lanzar una moneda y atraparla en el aire es casi “el” evento azaroso por excelencia, al punto tal de que todo aquel que haya tomado -aunque más no sea una clase de probabilidades- se haya enfrentado a ejemplos con monedas para discutir aspectos importantes de la probabilidad. La cuestión es que, más allá de ciertas disquisiciones profundamente filosóficas, todo el mundo entiende que no hay ninguna forma obvia de acertar exactamente el resultado de tirar una moneda, y que, sin mayores elucubraciones, las chances de que salga “cara” coinciden con las de “ceca”.La moneda como elmento de azar para ver quién saca del medio en un partido, detalles que pueden influir UnsplashComo “tecnología social”, el evento físico de lanzar una moneda parece brindar la necesaria dosis de transparencia que garantiza que los eventos que determina el resultado de lanzarla son equiprobables y, en consecuencia, justos. O sea, ninguna persona “común” tiene un dominio tal de sus dedos o del viento como para favorecer espuriamente a alguien. El lanzamiento de una moneda permite a todos los involucrados (jugadores, espectadores) “fiscalizar” la ecuanimidad del resultado con solo ver el lanzamiento, no hace falta apelar al VAR ni ninguna otra tecnología. Por el contrario, aun cuando crear una simple app en el celular requiere mínimos conocimientos de programación, la operatoria de que el árbitro dirima estas cuestiones presionando su índice en un celular abre la puerta al vendaval conspirativo al que es afecto el aficionado al fútbol, máxime cuando el resultado no lo favorece. Es decir, la “tecnología” de revolear una moneda satisface el triple propósito de respetar un ritual, proveer una solución ecuánime a una decisión, y que puede ser visiblemente monitoreada y validada por todos los involucrados.Pero resulta que, hilando fino, hay muchas cuestiones delicadas en el lanzamiento de la moneda para dirimir cuestiones. A saber:1-No está definido con precisión qué significa “lanzar una moneda”. Las vigentes reglas de la IFAB (International Football Association Board) mencionan cuatro veces la palabra “moneda” pero jamás dicen cómo es que el árbitro debe lanzarla, cuestión que parece quedar (razonablemente) relegada a las buenas costumbres. Convengamos que, si el árbitro comienza con la moneda en posición horizontal, con la cara hacia arriba, y la levanta mínimamente que caiga en su mano, en el resultado obtenido no hay suerte posible. Es esperable que para que el azar haga su tarea, la moneda debería dar varias vueltas en el aire. Las reglas imperantes no hablan de esta cuestión que, como veremos al final de esta nota, no son tan irrelevantes.El árbitro y la moneda, símbolos de un sorteo antes del arranque de un partido
¿“Monedas cargadas”? Qué chances hay de que un árbitro manipule el lanzamiento en un sorteo entre capitanes
Los partidos empiezan a jugarse para elegir el costado del campo donde se empezará a jugar y quién moverá el balón desde el minuto cero












