El Espectador viajó hasta la Estación Roberto Franco, donde están los ejemplares de caimanes llaneros que han desatado una intensa discusión en las últimas semanas. Encontramos varias cosas que no cuadran en la versión que se popularizó en otros medios y redes sociales.07 de junio de 2026 - 02:55 p. m.Imagen del cocodrilo del Orinoco en la Estación Roberto Franco, de la Universidad Nacional.Foto: Sergio Silva NumaEl pasado 25 de diciembre, el biólogo Andrés Felipe Aponte tuvo que madrugar a recoger el cadáver de un caimán llanero en pleno centro de Villavicencio. Mientras otros dormían o celebraban, Aponte fue en su Chevrolet Vitara, herencia de su papá, a extraer el cuerpo de una hembra de unos 100 kilos. Llegó a las 6 a.m. pasadas, una hora nada inusual en su jornada de trabajo. Parqueó y se dirigió al pozo 34 para comprobar que el agitado 2025 cerraría con la muerte de un cocodrilo del Orinoco. Andrés Quirós, su colega, acudió en su ayuda: si había...Por Sergio Silva NumaEditor de las secciones de ciencia, salud y ambiente de El Espectador. Hizo una maestría en Estudios Latinoamericanos. También tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de los Andes. Fue ganador del Premio de periodismo Simón Bolívar.Conoce másTemas recomendados:
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Preferimos viajar hasta la estación donde están los ejemplares de caimanes llaneros para entender qué sucede. Primera entrega de un novelón.
El 25 de diciembre, el biólogo Andrés Felipe Aponte recolectó el cadáver de una hembra de caimán del Orinoco en Villavicencio. El caso ilustra la importancia del fact-checking contra narrativas virales, crítico para organizaciones que toman decisiones con información verificada.















