Análisis Exclusivo suscriptores La Procuraduría abrió una actuación preventiva y el Minambiente anunció liberaciones urgentes, mientras crecen las denuncias por falta de comida.El caimán llanero es una especie protegida por su importancia para los ecosistemas den la Orinoquía. Foto: Archivo. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD28.05.2026 17:32 Actualizado: 28.05.2026 17:32
Un conflicto administrativo entre la Universidad Nacional de Colombia (Unal), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y las corporaciones ambientales regionales tiene al borde del colapso el Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero (ProCaimán), uno de los esfuerzos más largos del país para evitar la extinción del Crocodylus intermedius, especie endémica de la Orinoquía colombo-venezolana declarada en riesgo crítico desde 1997. LEA TAMBIÉN Cerca de 200 de los aproximadamente 470 ejemplares bajo cuidado institucional —ubicados en el Parque Agroecológico Merecure y en la Universidad de los Llanos (Unillanos), en Villavicencio— llevan sin alimentación regular desde diciembre de 2025. La Procuraduría General de la Nación abrió el 27 de mayo una actuación preventiva y llamó al Ministerio de Ambiente, a Cormacarena, a la Unal y a las demás entidades involucradas a adoptar “de manera inmediata acciones técnicas, administrativas, operativas y presupuestales” para garantizar el cuidado de los animales.Ese mismo día, el Ministerio de Ambiente anunció un plan de acción institucional que incluye la convocatoria del Comité Coordinador para la Categorización de Especies Silvestres Amenazadas que se realizó el pasado 22 de junio, el inicio de una primera fase de liberaciones prevista para julio en cinco puntos de la Orinoquía, y la articulación con el Ministerio de Defensa para apoyar los traslados. “El caimán llanero es una especie prioritaria para la biodiversidad del país”, señaló la ministra Irene Vélez Torres en el comunicado.El caimán llanero es una especie en peligro de extinción. Foto:Archivo. EL TIEMPOLo que encontró la decana y la posición de la UnalLucy Gabriela Delgado Murcia llegó a la decanatura de la Facultad de Ciencias de la UNAL el 1 de octubre de 2024 y desde entonces ha intentado reconstruir el estado del programa. Lo que encontró la llevó a activar instancias de control interno, la Procuraduría, la Contraloría y el Ministerio de Ambiente.“Desde nuestra llegada a la decanatura hemos convocado a todos los actores del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero para tratar de reconstruir todo el acervo documental”, explicó Delgado en entrevista con EL TIEMPO.Entre los hallazgos que describe: seis versiones distintas del inventario de animales, ausencia de salvoconductos para varios traslados, proyectos de investigación que habrían utilizado ejemplares de una especie en riesgo crítico sin contar con aval de comités de ética, y convenios con terceros que la Universidad considera suscritos de manera irregular. La situación fue puesta en conocimiento del Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de la UNAL (CICUA). LEA TAMBIÉN Un caso que concentra especial atención es el del Parque Agroecológico Merecure, donde según la decana hay alrededor de 180 animales cuyo respaldo documental de ingreso al programa es, en el mejor de los casos, incompleto. Existe un acta de entendimiento de agosto de 2020 que avala el traslado de 18 ejemplares, pero después aparecen registros e informes parciales de un convenio de 2021 —financiado por Cormacarena— que mencionan el traslado de 104 animales adicionales, sin permisos ni salvoconductos completos. Cormacarena, por su parte, ha sostenido públicamente que no tiene claridad sobre cómo llegaron tantos animales a ese predio.Estación de Biología Tropical Roberto Franco Foto:Nelson Ardila Arias. EL TIEMPO“La universidad no puede seguir coleccionando caimanes”, afirmó Delgado. Para la decana, la responsabilidad de financiar y dirigir el programa corresponde al Estado, no a la institución académica: “Nosotros no podemos disponer de esos ejemplares a motu propio si no existe un plan claro de reintroducción o de liberación guiado por el Minambiente o por Cormacarena”.De hecho, en un comunicado del 21 de mayo, la Agencia de Noticias de la UNAL precisó que una visita reciente de Cormacarena reportó el buen estado de salud de los ejemplares alojados en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco —la sede principal del programa en Villavicencio—, y descartó que los animales allí alojados estén practicando canibalismo. “Los animales no hacen canibalismo, no es propio de su comportamiento”, dijo Delgado.La institución reconoce, sin embargo, que la estación enfrenta un problema estructural: muchos de los animales superan los 10 y 20 años de edad y pesan entre 100 y 400 kilogramos, cuando los protocolos de conservación indican que los caimanes nacidos en cautiverio deben liberarse entre el primero y el segundo año de vida para maximizar sus probabilidades de adaptación.El ciclo reproductivo continúa cada año entre noviembre y enero, lo que agrava el hacinamiento. Durante una visita del Minambiente en julio de 2025 se identificaron al menos 18 animales ciegos y otros con mutilaciones, presuntamente asociadas a las condiciones de confinamiento.La Unal también señala que en más de dos décadas de programa ha asumido de manera casi exclusiva los costos de reproducción y cuidado de los ejemplares —más de 1.000 millones de pesos, según la decana— pese a que el programa involucra formalmente al Ministerio de Ambiente, al Instituto Alexander von Humboldt, a Corporinoquia y a Cormacarena. LEA TAMBIÉN La crisis en Merecure y UnillanosMientras los animales en la Estación Roberto Franco de la Unal han recibido alimentación con recursos de la universidad, los cerca de 200 ejemplares en Merecure y Unillanos llevan meses en condiciones críticas. Germán Preciado, veterinario de la Estación Roberto Franco, confirmó al medio especializado Mongabay Latam que la última visita autorizada a esas instalaciones fue en diciembre de 2025. “En 2026 no hemos ido porque no hemos sido autorizados”, declaró.Unal, Cormacarena y Minambiente se cruzan responsabilidades por el manejo de cientos de ejemplares. Foto:CorporinoquiaLa publicación de Mongabay registró además la muerte de al menos dos ejemplares adultos: uno en Merecure en 2026 y otro en la Estación Roberto Franco en septiembre de 2025, este último por agresión de otros ejemplares según necropsia. La decana Delgado negó las muertes de ejemplares adultos en declaraciones a ese mismo medio y atribuyó la única muerte registrada a una deficiencia nutricional en un neonato.La Procuraduría, en su actuación preventiva, expresó “especial preocupación” por la presunta muerte de al menos dos ejemplares adultos y por episodios de canibalismo asociados a condiciones de inanición, y solicitó medidas urgentes interinstitucionales.La tutela y el intento fallido de alimentar a los animalesEn medio de esa crisis administrativa donde las entidades se endilgan responsabilidad, Mauro Salazar, documentalista de la Fundación Renacer, explicó a EL TIEMPO que lleva tres años registrando la situación del caimán llanero y viajó al Meta en las últimas semanas al recibir alertas sobre la condición de los animales.Lo que encontró en las instalaciones lo impactó: “Cocodrilos donde se les ven las escápulas como si fueran unos ganchos de ropa y la piel colgada, unas imágenes muy tristes”, describió en entrevista con EL TIEMPO.La fundación consiguió cerca de una tonelada de pollo con recursos propios y solicitó autorización a las entidades responsables y a Cormacarena para realizar jornadas de alimentación. La respuesta fue negativa en todos los casos, tanto en Merecure como en Unillanos. “No hay justificación alguna para que un rollo burocrático y administrativo termine afectando las condiciones básicas de salud y bienestar de los animales”, dijo Salazar. LEA TAMBIÉN Ante ese panorama, la fundación radicó una tutela ante el Juzgado Penal del Circuito Especializado 001 de Villavicencio contra el Ministerio de Ambiente, la Unal, el Instituto Humboldt, Cormacarena y la ANLA, entre otros.La solicitud pide que se garantice el suministro inmediato de alimento a los ejemplares en las tres ubicaciones y que las autoridades definan con claridad a quién corresponde la responsabilidad de su sostenimiento. “Lo único que nos importa a nosotros en este momento es el bienestar de los animales”, afirmó Salazar.El caimán llanero es una especie protegida por su importancia para los ecosistemas den la Orinoquía. Foto:Archivo. EL TIEMPOUn programa que comenzaba a dar resultadosInvestigadores que participaron en ProCaimán advierten que la crisis administrativa llega en el peor momento. Entre 2016 y 2024 se liberaron más de 40 ejemplares en la Orinoquía colombiana, incluyendo 14 individuos en el río Tomo en 2023 y 11 en 2024, varios de ellos con transmisor satelital para seguimiento científico.“Por fin se estaban viendo resultados tangibles”, dijo a Mongabay Latam Ana María Saldarriaga, bióloga e investigadora asociada al Museo de Historia Natural de Nueva York, quien lideró los estudios genéticos que sustentaron esas liberaciones. Saldarriaga señaló que en 2025 tuvo que suspender el seguimiento de esa investigación al perder acceso a la estación por los conflictos internos en la Unal.Para Hernando García Martínez, director del Instituto Humboldt, el trabajo acumulado en la estación tiene un valor científico que no debe perderse: “Es un trabajo ejemplar como programa de conservación. Que esta situación no desdibuje el gran trabajo que se ha hecho desde el Plan de Conservación del Caimán Llanero”.El Plan de Acción anunciado por el Ministerio de Ambiente prevé iniciar la primera fase de liberaciones en julio en los puntos Guarrojo, Planas, Manacacías I, Manacacías II y la laguna Las Tolitas, en jurisdicción de Cormacarena.Si los 200 animales en condición más crítica llegaron a ese número y si están en condiciones de ser liberados, dependerá de lo que resuelvan en las próximas semanas el juez de tutela, la Procuraduría y las entidades que estuvieron convocadas el pasado para el 22 de junio.Pero mientras las entidades discuten responsabilidades y competencias, sigue abierta la pregunta de fondo: ¿cómo un lío administrativo entre distintas entidades, con tantas denuncias y cuestionamientos, tiene hoy en vilo el futuro del caimán llanero?EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













