Son tiempos en los que de pronto se recrudecen las disputas din�sticas en el seno de varias familias reales que perdieron sus tronos hace ya demasiado. Ah� est�, por ejemplo, la encarnizada lucha que protagonizan en los medios los dos contendientes a la Jefatura de la Casa Real de Saboya, el pr�ncipe Filiberto y su primo el pr�ncipe Aim�n de Saboya-Aosta. En Brasil, el noviazgo de Rafael de Orleans-Braganza, actual heredero de la Casa Imperial, con una plebeya italiana, hace frotarse las manos a los miembros de la rama Petr�polis que no reconocen la legitimidad de los derechos hist�ricos que se atribuyen los integrantes de la rama Vassouras, y que en todo caso consideran que Don Rafael perder� los suyos si se casa con Margherita delle Piane porque ello contravendr�a las centenarias reglas sucesorias.Y ahora se aviva la guerra en otra Casa Real, la de las Dos Sicilias, tan vinculada con los Borbones espa�oles, muy de actualidad por el noviazgo de la princesa Mar�a Carolina de Borb�n-Dos Sicilias con el delf�n de Marine Le Pen, el l�der de la ultraderechista Agrupaci�n Nacional Jordan Bardella, que no deja de ganar enteros en su carrera hacia El El�seo.Para saber m�sLa lucha en la Casa Real de las Dos Sicilias, no nos perdamos, ha adquirido temperatura esta semana con el contundente comunicado de decenas de p�ginas, incluidos varios documentos anexos a modo de TFM, publicado por Pedro de Borb�n-Dos Sicilias y Orleans, quien se proclama actual jefe de esta dinast�a, as� como Gran Maestre de la Orden Constantiniana de San Jorge y de las dem�s del antiguo Reino napolitano, desaparecido en 1861 tras el proceso de unificaci�n italiana bajo la Corona de los Saboya. Don Pedro, muy pr�ximo al Rey Felipe y a�n m�s a su padre, Juan Carlos I, ha montado en c�lera por el hecho de que el enorme inter�s que genera el affair de los mencionados Mar�a Carolina y Bardella est� provocando "confusi�n en los medios", ya que se suele etiquetar a la princesita de duquesa de Calabria, como ella misma hace orgullosa. Y dado que Don Pedro y su mujer, Sof�a Landaluce y Melgarejo, son reconocidos por sus partidarios justamente como duques de Calabria, en correspondencia con el uso de los t�tulos de la Casa Real de las Dos Sicilias, ha considerado el arist�crata necesario poner los puntos sobre las �es y hacer ver a quien le quiera o�r que Mar�a Carolina no puede adornarse con semejante dignidad usurpada.Los duques de Castro, Carlos y CamilaGTRESIntentemos aclarar un poco el intringulis al lector que se haya mareado ya con tanto dato. Desde hace d�cadas, la Jefatura de esta Casa Real est� disputada entre dos ramas, cada una en defensa de la supuesta legitimidad hist�rica. Y hoy, en 2026, quienes se enfrentan son el citado Don Pedro y su lejano primo el pr�ncipe Carlos de Borb�n-Dos Sicilias (nacido en Francia y esidente desde hace mucho en M�naco), padre de la joven y exultante Mar�a Carolina, y de su hermana la princesa Mar�a Clara —dos socialit�s imprescindibles en las m�s glamourosas fiestas de alto copete de medio planeta, que han sabido sacar rendimiento con creces a la amistad de la familia con los Grimaldi y a la inmensa fortuna de su madre, Camila, duquesa de Castro—.Tanto Pedro como Carlos se declaran jefes de la Casa y Grandes Maestres de la Orden Constantiniana de San Jorge, lo que genera como m�nimo problemas est�ticos. Y ha colocado al Vaticano en una posici�n comprometida, con los �ltimos Papas adoptando una postura salom�nica. Result� chocante, sin ir m�s lejos, que en el funeral de Francisco en la Plaza de San Pedro estuvieran sentados juntos Filiberto de Saboya, Aim�n de Aosta, Pedro de Borb�n-Dos Sicilias y Carlos de Borb�n-Dos Sicilias. Esas cosas s�lo las puede promover la Santa Iglesia Cat�lica Romana.Jordan Bardella, en Par�s, hace dos a�osGTRESEl uso del ducado de Calabria por parte de Mar�a Carolina es un intento indisimulado de sus progenitores de que sea percibida por todos como la heredera de la Casa Real. Y eso es lo que ha hecho una vez saltar saltar desde Espa�a a Don Pedro, quien tiene como heredero a su primog�nito, Jaime de Borb�n-Dos Sicilias y Landaluce, duque de Noto, quien se cas� en 2021 con la escocesa Charlotte Lindesay-Bethune, en una boda que reuni� a un buen pu�ado de integrantes de la nobleza patria.La disputa din�stica ha obligado con el tiempo a las familias reales a posicionarse a favor de unos u otros. Los Borb�n de Espa�a reconocen a Don Pedro, como antes a su padre, el Infante Carlos. En cambio, Monarqu�as como las de M�naco, B�lgica o Dinamarca ven en el duque de Castro al verdadero rey de iure de las Dos Sicilias, y as� le tratan.Mar�a Chiara de Borb�n-Dos Sicilias, Camilla de Borb�n-Dos Sicilias y Mar�a Carolina de Borb�n-Dos Sicilias durante un evento de Giorgio Armani el 23 de enero de 2024.GTRESPor hacerlo resumido, el l�o arranca en 1960, a la muerte sin descendencia masculina del pr�ncipe Fernando P�o de Borb�n Dos Sicilias, entonces jefe de la Casa. Ah� es donde hicieron valer sus derechos dos primos enfrentados. Por un lado, su sobrino el Infante Don Alfonso (1901-1964), primog�nito del ya fallecido para la fecha que nos ocupa de 1960 Carlos de Borb�n-Dos Sicilias, que hab�a nacido como segundog�nito de la Casa tras Fernando P�o. Y, por otro, el pr�ncipe Raniero, hermano de �ste. Si volvemos a la actualidad, don Pedro es descendiente directo del Infante Alfonso, mientras que don Carlos, duque de Castro, lo es de Raniero.Este �ltimo y sus sucesores hacen valer que el Infante Don Carlos renunci� a sus derechos al trono de las Dos Sicilias para casarse en 1901 con la princesa Mar�a de las Mercedes, entonces princesa de Asturias, hermana mayor del rey Alfonso XIII. Pero los Calabria espa�oles reivindican que aquella renuncia ni produjo efectos jur�dicos, puesto que su esposa no se convirti� en reina de Espa�a, ni vincul� a sus descendientes.En 2014, se lleg� a la reconciliaci�n familiar, plasmada en un documento, por el que unos y otros se compromet�an a respetar el uso de los distintos t�tulos que ven�an empleando todos. Pero, al a�o siguiente, con la muerte del Infante Carlos, su hijo Don Pedro se declar� jefe de la Casa y Gran Maestre de la Orden Constantiniana de San Jorge, lo que fue considerado por el duque de Castro como una "traici�n", a la que respondi� con un comunicado en el que otorgaba a su hija Mar�a Carolina el ducado de Calabria que ahora ha reavivado la guerra.Dif�cil parece que el comunicado de Don Pedro vaya a zanjar la disputa din�stica, como titulaba pomposamente �Hola! Antes al contrario, no estamos sino ante un cap�tulo m�s de un culebr�n algo sonrojante. Y entre las muchas preguntas que esta guerra plantea es c�mo las dos ramas se agarran a distintas interpretaciones de las hist�ricas leyes de la Casa de Borb�n-Dos Sicilas para proclamar sus derechos sucesorios, cuando los matrimonios desiguales que se han sucedido en las �ltimas d�cadas lleva como m�nimo a dudar sobre la legitimidad tanto del actual duque de Calabria como del duque de Castro al frente de la dinast�a napolitana.
Borb�n-Dos Sicilias: la guerra fratricida en la Casa Real napolitana
Son tiempos en los que de pronto se recrudecen las disputas din�sticas en el seno de varias familias reales que perdieron sus tronos hace ya demasiado. Ah� est�, por ejemplo, la...










