Actualizado S�bado,

mayo

02:49Y se casaron, fueron felices y comieron perdices. As� sol�an acabar hasta no hace mucho los cuentos cl�sicos de pr�ncipes y princesas. Pero la realidad acostumbra a ser mucho m�s compleja. Y los interesados por los asuntos que ata�en a la realeza se preguntan hoy si tambi�n acabar� en brindis jubiloso y con degustaci�n de un buen plato de caza, o todo lo contrario, la historia que protagoniza quien est� llamado a convertirse en el jefe de la Casa Imperial de Brasil, el pr�ncipe Rafael de Orleans-Braganza (40 a�os).Lo suyo parece tanto un dilema propio de nost�lgicos del Antiguo R�gimen como uno de esos guiones hollywoodienses que tienen giros lacrim�genos para aburrir. Y es que, seg�n han difundido medios y redes sociales locales, el arist�crata del que se pensaba que llevaba tiempo buscando a la desesperada una novia por el mundo, resulta que llevar�a al menos cuatro a�os emparejado con una joven de rimbombantes apellidos nobiliarios de Italia. Hasta ah� se dir� el lector que qu� bien y que lo celebren a gusto. Pero el caso es que la afortunada, Margherita delle Piane, por mucho que sea hija del cabeza de una dinast�a centenaria de G�nova, no pertenece a la realeza -est� un escal�n por debajo-. Y eso podr�a ser un problem�n de padre y muy se�or m�o para Rafael, ya que, de empecinarse en casarse con Margherita, hoy se arriesga a perder sus derechos sucesorios. Un dram�n mon�rquico.Para saber m�sPara saber m�sY todo porque la Casa Imperial de Brasil contin�a rigi�ndose en 2026 por el principio din�stico que obliga a todos sus miembros a contraer matrimonio con personas de la realeza para mantener sus derechos sucesorios. Es una tradici�n arcaica que ya no mantienen ni las dinast�as reinantes de casi ning�n pa�s del globo ni tampoco la mayor�a de las familias reales reconocidas como herederas de la titularidad de Coronas extintas. Pero en Brasil nada ha cambiado al respecto desde la ca�da de la Monarqu�a en 1889. Y todos los descendientes emparentados con el emperador Pedro II han tenido que cargar con ese sambenito.Es lo que se conoce como el fantasma de Pedro de Orleans y Braganza, nieto del �ltimo soberano imperial. Hijo de Isabel de Brasil, conocida como laRedentora -princesa que ejerci� hasta en tres ocasiones la regencia en el gigantesco pa�s durante el reinado de su padre, el mencionado Pedro II-, Pedro de Orleans y Braganza recibi� el t�tulo de pr�ncipe de Gr�o-Par�, que le reconoc�a como heredero de la heredera. Pero, en 1908, decidi� que quer�a casarse con la condesa Elisabeth Dobrzensky, perteneciente a una rancia dinast�a nobiliaria checa. De nada sirvi� que ella pudiera presumir de blasones centenarios. No era de la realeza, y por tanto su matrimonio con don Pedro resultaba desigual. Y ello oblig� al caballerete a renunciar para s� y sus descendientes a los derechos al extinto trono y naturalmente a la jefatura de la Casa. Le sucedi� entonces su sobrino Pedro Henrique. Pero aquello con el tiempo dar�a lugar a una disputa din�stica que se mantiene viva todav�a hoy entre los legitimistas -la rama Vassouras- y los sucesores de aquel don Pedro -la rama Petr�polis-.Estos �ltimos tienen el hacha afilada, expectantes por lo que ocurra con nuestro protagonista, no nos liemos, el pr�ncipe Rafael de Orleans-Braganza. Y es que si ahora se le deja casarse con la condesita italiana como si nada, los Petr�polis est�n dispuestos a pleitear por la legitimidad de sus aspiraciones, y muchos mon�rquicos brasile�os pata negra se llevar�an el disgusto de ver c�mo las viejas reglas pasan a ser papel mojado.�Y en manos de qui�n est� resolver el embrollo? En primer lugar, en las del actual jefe de la Casa imperial brasileira, don Bertrand (85 a�os), t�o de Rafael, cat�lico romano ultraconservador que apoya la tradici�n, la familia y la propiedad como ideario irrenunciable. Todos los ojos est�n puestos en �l, que a�n no se ha pronunciado sobre el supuesto noviazgo de su sobrino y sucesor, y que de no dar su consentimiento a la boda le obligar�a a �ste a elegir entre el amor y la dinast�a.Rafael de Orleans-Braganza junto a su familia.REDESClaro que tampoco bastar�a con que don Bertrand hiciera la vista gorda y diera su brazo a torcer. Como el mismo Rafael explic� hace algunos a�os en una entrevista al peri�dico alem�n Frankfurter Allgemeine Zeitung, un cambio sobre la cuesti�n sucesoria "necesitar�a el consentimiento de toda la familia para modificar nuestras reglas din�sticas".En este sentido, ha generado mucha expectaci�n el reciente encuentro que don Bertrand ha mantenido con varios pr�ncipes Vassouras. Adem�s del propio Rafael, sus primos Pedro Alberto, Gabriel y Luis Felipe de Orleans y Braganza. Este �ltimo es diputado federal por el estado de Sao Paulo; empresario y de ideario muy conservador, pertenece al Partido Liberal de Bolsonaro. Cuesta creer que en ese c�nclave principesco no se abordara el asunto de la boda que tiene en vilo a todos los partidarios de la Monarqu�a en Brasil, entre un 15 y un 20% de la poblaci�n hoy en d�a seg�n encuestas recientes.Rafael naci� en 1986 en Petr�polis, conocida como Ciudad imperial de Brasil, situada en el estado de R�o de Janeiro. Fue el tercero de los cuatro hijos del matrimonio formado por Antonio de Orleans-Braganza -primo lejano del Rey Juan Carlos I; ambos tienen como bisabuelos a Alfonso y Mar�a Antonieta de Borb�n-Dos Sicilias- y la princesa Christine de Ligne, emparentada a su vez con los grandes duques de Luxemburgo y con la familia real belga.El destino de Rafael cambi� en el a�o 2009 cuando su hermano mayor, el pr�ncipe Pedro Luis, falleci� a los 26 a�os en el accidente del vuelo 447 de Air France en el que perdieron la vida 228 personas. Eso le convirti� a �l en el futuro heredero puesto que una de sus dos hermanas, Amelia, que es mayor que �l, hab�a perdido sus derechos din�sticos al casarse con Alexandre James Spearman, escoc�s de nacimiento y, sobre todo, plebeyo. Y ya en 2024, con la muerte de su padre, Rafael se convirti� autom�ticamente en el sucesor de su t�o Bertrand, quien no tiene hijos ni ha estado casado. A saber si por qu� ninguna princesa real le acept�, que hoy la endogamia matrimonial entre personas de sangre azul ha pasado de moda. Que se lo digan al pobre Rafael.