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El menor de los tres hijos de los duques de Bragan�a
La Casa Real de Bragan�a ha anunciado el compromiso matrimonial del infante Dinis -Dionisio- (27 a�os), duque de Oporto. La noticia ha sorprendido mucho en los medios ya que se desconoc�a que mantuviera un noviazgo.El infante Dinis de Portugal y la condesa Anna Schaffgotsch, en el retrato con el que han anunciado su compromiso.Actualizado Martes,
junio
10:41Nueva boda real a la vista. Y en este caso las campanas suenan en el pa�s vecino, Portugal. Porque la Casa Real de Bragan�a anuncia el compromiso matrimonial del infante Dinis -Dionisio- (27 a�os), duque de Oporto. La noticia ha sorprendido mucho en los medios ya que se desconoc�a que mantuviera un noviazgo. El menor de los tres hijos del jefe de la dinast�a, Don Duarte P�o, y su esposa Isabel, va a unirse adem�s con una joven de una rancia dinast�a nobiliaria austriaca, la condesa Anna Schaffgotsch von und zu Kynast und Greiffenstein, baronesa de Trachenberg, hija de los condes Maximilian y Marie Schaffgotsch.Para saber m�sAl parecer, el compromiso se habr�a celebrado en Lisboa y los duques de Braganza se lo habr�an trasladado a los familiares m�s cercanos antes de hacer p�blico el anuncio. Todav�a no se han dado a conocer detalles como la fecha o el lugar donde se celebrar� la boda, que a buen seguro reunir� a muchos representantes de dinast�as del Viejo Continente y, por supuesto, de la Casa Imperial de Brasil, con las que est�n emparentados los Bragan�a o mantienen estrechos lazos.Don Duarte P�o tiene tres hijos: su heredero, Alfonso, pr�ncipe de Beira y duque de Barcelos (30 a�os), que permanece soltero; la infanta Mar�a Francisca, duquesa de Co�mbra; y nuestro protagonista, el infante Dinis.En octubre de 2023 se celebr� la boda de Mar�a Francisca con Duarte de Sousa Ara�jo, un chico bien perteneciente a una familia portuguesa m�s que pudiente. La infanta luci� la gran tiara de diamantes de Amelia de Orle�ns, �ltima reina de Portugal. El que fue el enlace del a�o en Portugal se celebr� en la imponente bas�lica del Palacio Nacional de Mafra ante la atenta mirada de 1.200 invitados, entre ellos los pr�ncipes Luis y Sebasti�n de Luxemburgo; la princesa Gloria von Thurn und Taxis; la gran duquesa de Rusia con su hijo, Jorge Romanov, y su nuera, Vittoria Romanovna; los condes de Par�s; Miriam de Ungr�a, junto a sus hijos Beltr�n y Boris Sajonia-Coburgo-Gotha; los duques de Calabria, Pedro de Borb�n-Dos Sicilias y Orleans, junto a su mujer, Sof�a Landaluce; o el entonces presidente de la Rep�blica de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa.Los grandes ausentes en el gran acontecimiento para la Casa Real portuguesa fueron los Borbones. Incomprensiblemente, ning�n miembro de la Familia Real espa�ola estuvo presente en aquella boda, a pesar de que los duques de Bragan�a siempre han asistido a las celebraciones m�s destacadas de la Monarqu�a espa�ola, y sobre todo teniendo en cuenta los lazos tan profundos que existen entre las dos dinast�as, sobre todo desde los tiempos en los que Don Juan y Mar�a de las Mercedes, padres del futuro Rey Juan Carlos, escogieron Portugal para fijar su residencia en las largas d�cadas de exilio que tuvieron que soportar.El infante Dinis es licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad VUB de Bruselas y continu� sus estudios en la Universidad Cat�lica de Portugal. Es cofundador de Caravela Consulting, una empresa que ofrece servicios de consultor�a estrat�gica a entidades p�blicas y privadas. Por su parte, la condesa Anna Schaffgotsch, nacida en Viena, es licenciada en Econom�a y Ciencias Sociales por la Universidad de Econom�a y Negocios de Viena (WU) y ha complementado su formaci�n con certificaciones en Gesti�n Inmobiliaria y Gesti�n Sanitaria. Actualmente se especializa en Ciencias de la Educaci�n y cursar� estudios de Educaci�n Comparada en el University College London.El pa�s luso abraz� la rep�blica en 1910. Pero al duque de Braganza se le reconoce la titularidad del legado hist�rico y desarrolla, adem�s de una importante actividad filantr�pica, una intensa labor en el campo de la diplomacia, vinculada sobre todo con pa�ses que fueron colonias portuguesas, como Timor Oriental. Las relaciones del jefe de la Casa Real con las autoridades de la Rep�blica son excelentes. Y a Don Eduardo P�o, por ejemplo, se le suele invitar a los banquetes de Estado con motivo de visitas de monarcas extranjeros. Representa una tradici�n hist�rica y un pasado que el pa�s no quiere ni tiene por qu� olvidar.







