Mas de un mill�n doscientas mil personas asisten este domingo a la misa del papa en la madrile�a plaza de Cibeles de Madrid, seg�n ha informado el comit� organizador.La Polic�a ha cerrado los accesos de todo el paseo de la Castellana por el este y el oeste porque se ha cumplido con el m�ximo de ocupaci�n que estaba previsto, y sigue habiendo gente que quiere acceder. Se ha sobrepasado "con creces" una asistencia de 1.200.000 personas, seg�n la organizaci�n.Los reyes, acompa�ados por la princesa Leonor y la infanta Sof�a; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso; la ministra de Educaci�n, Milagros Tol�n; y el alcalde de la capital, Jos� Luis Mart�nez-Almeida, han recibido al papa a su llegada a la misa de Cibeles.EFEEl pont�fice ha llegado sobre las nueve y media de la ma�ana a bordo del papam�vil en el que ha realizado un breve recorrido por el paseo del Prado y rodeado la plaza de Neptuno para saludar a la multitud all� congregada, que le ha recibido con gritos de "Viva el papa".Algunas de las personas que no han podido acceder a los alrededores donde se celebra la eucarist�a han expresado su decepci�n. Algunas familias, como curiosidad, han quedado separadas por las vallas que delimitan la zona y miembros de seguridad est�n facilitando su comunicaci�n y ayudando a trasladar entre ellos bebidas para combatir el calor, seg�n relata la agencia Efe.Europa PressYa de vuelta en Cibeles, el Papa ha recibido de manos del alcalde, Jos� Luis Mart�nez-Almeida, la Llave de Oro de la ciudad antes de la ceremonia.El Papa ha deseado que "Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los antiguos valores humanos", seg�n el mensaje que ha escrito en el libro de honor en la sede del Ayuntamiento de la capital.Europa PressLe�n XIV ha pedido que la religiosidad hist�rica de Espa�a no sea un "museo del pasado" sino una "escuela de fe" y ha invitado a los espa�oles a "comprometerse personalmente en la construcci�n del bien com�n"."He aqu� una encomienda para la Espa�a de hoy y de ma�ana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este pa�s no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber tambi�n hoy. Una escuela que nos ense�a a arrodillarnos ante Dios y ante el pr�jimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Se�or y despreciar al hermano", ha subrayado en su homil�a.Europa PressUna escuela, seg�n ha precisado, que ense�a "la gratitud del amor" para romper "las cadenas del ego�smo" y que llama a comprometerse en la construcci�n del bien com�n. "Tambi�n nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desaf�os de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcci�n del bien com�n", ha a�adido.Adem�s, el Papa ha ensalzado el "sentimiento espiritual" de Espa�a que se expresa en procesiones como la del Corpus Christi y ha puntualizado que no se trata de una "supervivencia folcl�rica o de un simple adorno est�tico".Europa Press"Las solemnes procesiones de este d�a han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la m�sica, la arquitectura y la vida del pueblo espa�ol y, todav�a hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este pa�s tambi�n a trav�s de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos. No se trata de una manifestaci�n exterior, de una supervivencia folcl�rica o de un simple adorno est�tico: aqu� se trata de la fe en la presencia del Se�or Resucitado", ha remarcado.Asimismo, ha llamado a salir de una "fe c�moda y privada" y a convertirse en "constructores de un mundo nuevo". No se trata solo, seg�n ha indicado, de "sacar la custodia" sino de que cada uno se deje "sacar del ego�smo, de la indiferencia, de una fe c�moda y privada, para responder a su invitaci�n a la conversi�n, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que transforma" y que hace a los cat�licos "constructores de un mundo nuevo".EFEEn este sentido, ha se�alado que la "memoria hist�rica de las procesiones del Corpus Christi no se deja aprisionar por un recuerdo nost�lgico" sino que se convierte "en una invitaci�n para el hoy", para la vida personal, para las relaciones, para la sociedad y para "la construcci�n del futuro".A su vez, Le�n XIV ha advertido de "la tentaci�n de confiar en otros �dolos y alimentarse de un pan que no sacia" y ha invitado a "salir de la devoci�n privada" y convertirse en "protagonistas de la transformaci�n de la historia y signo de esperanza"."Dejemos que hidrate las sequedades de nuestro coraz�n, para salir despu�s a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegr�a. Bebamos de nuevo de esta fuente eucar�stica que no nos encierra en una devoci�n privada sino que nos env�a a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza", ha animado.EFETambi�n ha precisado que "el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que est�n solos y desamparados" y ha apuntado que "no es casual que en Espa�a, la Iglesia haya unido durante a�os la solemnidad del Corpus Christi con el D�a de la Caridad".Durante su homil�a, el Pont�fice tambi�n ha recordado a san Manuel Gonz�lez, que "recuerda que la Eucarist�a no puede ser honrada solo en las grandes celebraciones", y unos versos po�ticos de San Juan de la Cruz -'Qu� bien s� yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche'-. Seg�n ha dicho, en la prisi�n conventual de Toledo donde estaba encarcelado "en condiciones dur�simas", precisamente en torno al Corpus Christi de 1578 "reconoce desde la noche de aquella prisi�n la presencia escondida del Se�or".EFE La procesi�n del Corpus Christi al t�rmino de la misa que ha presidido Le�n XIV ha dejado la imagen in�dita de un Papa procesionando con el Sant�simo por una engalanada calle de Alcal� convertida en una gran alfombra floral con m�s de 30.000 claveles.Tras la celebraci�n del rito de la comuni�n se ha colocado la hostia consagrada en la custodia -una pieza elaborada en 1943 por los talleres de Arte Granda en plata dorada, esmaltes, amatista y diamantes y vinculada a la historia de Madrid- y se ha puesto en el centro del altar.El Papa ha pronunciado una oraci�n y ha puesto incienso en el Sant�simo Sacramento para dar comienzo a la procesi�n, acompa�ada en todo momento de la m�sica que interpreta por el coro y orquesta integrado por cerca de 400 componentes, momento en el que toda la plaza se ha impregnado del olor a incienso.EFEPortando el Sant�simo, Le�n XIV ha bajado del escenario convertido en presbiterio delante de la fachada principal del Palacio de Cibeles y se ha situado bajo el palio para arrancar el camino. Despu�s ha rodeado la fuente pasando muy cerca de los sacerdotes que han repartido la comuni�n y que ocupaban el centro de la plaza en la zona habilitada para ellos.Por delante de Le�n XIV han desfilado representantes de distintas cofrad�as, ni�os que han hecho la primera comuni�n este a�o, laicos, personas de vida consagrada y presb�teros. Tambi�n todos los cardenales, arzobispos y obispos han procesionado formando dos hileras a los laterales de la calle.Al tiempo que lanzaban p�talos de flores, Le�n XIV ha enfilado la calle de Alcal�, convertida para la ocasi�n en una gran alfombra floral gracias al trabajo de la Asociaci�n de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas (Pontevedra).EFEDurante toda la procesi�n, con un recorrido de unos 700 metros, se han lanzado p�talos de flores mientras las campanas de las iglesias cercanas repicaban al paso del primer papa que ha viajado a Madrid desde que lo hiciera hace quince a�os Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).En todo momento, la misa ha estado vigilada por el dispositivo de seguridad policial, que ha desplegado tambi�n agentes de �lite en las terrazas y azoteas de los edificios colindantes como la Casa de Am�rica o el Banco de Espa�a o el propio de Palacio de Cibeles.