El Papa León XIV ha pedido que la religiosidad histórica de España no sea un "museo del pasado" sino una "escuela de fe" y ha invitado a los españoles a "comprometerse personalmente en la construcción del bien común". Así lo ha expresado el Pontífice en la multitudinaria misa que ha celebrado en la Plaza de Cibeles, un acto al que han acudido más de un millón de personas y que ha dejado, como era de esperar, un gran número de mensajes para el recuerdo. A las 9.32 horas el Papa llegaba a la Plaza de Cibeles a bordo del Papamóvil tras un recorrido desde el Instituto Ramiro de Maeztu, bajando por la calle Serrano, Goya y Paseo de Recoletos hasta llegar a la Plaza de Cibeles, donde ha sido recibido con cánticos como: 'Esta es la juventud del Papa' y 'Viva el Papa'. Durante el trayecto, el Papa ha ido saludando y se ha parado a bendecir a varios bebés.La misa ha comenzado en torno a las 10:10 horas. En el altar, presidido por un Cristo de grandes dimensiones -una réplica del Cristo de las hermanas de Belén-, se encontraban 200 personas entre celebrantes y acompañantes en el presbiterio. Bajo el escenario, se ubicaba el anillo de autoridades, sacerdotes y concelebrantes, que ascendían a unas 5.000 personas sentadas en sillas en torno a la fuente de La Cibeles.Por otro lado, cientos de miles de fieles presentes se extendían en forma de cruz desde Cibeles, por la calle Alcalá hacia Gran Vía, por Paseo de Recoletos hacia Colón, por el Paseo del Prado hacia Atocha y también hacia la Puerta de Alcalá, y han podido seguir la celebración a través de 42 pantallas distribuidas a lo largo de estas arterias.Ante todos ellos, el Papa ha encargado una misión al país. "He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha subrayado el Pontífice en su homilía.Una escuela, según ha precisado, que enseña "la gratitud del amor" para romper "las cadenas del egoísmo" y que llama a comprometerse en la construcción del bien común. "También nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común", ha añadido.Además, el Papa ha ensalzado el "sentimiento espiritual" de España que se expresa en procesiones como la del Corpus Christi y ha puntualizado que no se trata de una "supervivencia folclórica o de un simple adorno estético"."Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español y, todavía hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este país también a través de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos. No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado", ha remarcado.Asimismo, ha llamado a salir de una "fe cómoda y privada" y a convertirse en "constructores de un mundo nuevo". No se trata solo, según ha indicado, de "sacar la custodia" sino de que cada uno se deje "sacar del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que transforma" y que hace a los católicos "constructores de un mundo nuevo".En este sentido, ha señalado que la "memoria histórica de las procesiones del Corpus Christi no se deja aprisionar por un recuerdo nostálgico" sino que se convierte "en una invitación para el hoy", para la vida personal, para las relaciones, para la sociedad y para "la construcción del futuro".Tentación de confiar con otros ídolos A su vez, León XIV ha advertido de "la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia" y ha invitado a "salir de la devoción privada" y convertirse en "protagonistas de la transformación de la historia y signo de esperanza". "Dejemos que hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría. Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística que no nos encierra en una devoción privada sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza", ha animado.También ha precisado que "el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados" y ha apuntado que "no es casual que en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad".Tras la misa, el Papa ha bajado por una gran escalinata para presidir la procesión del Corpus por la calle Alcalá, en un recorrido en el que ha desfilado bajo palio y ha estado acompañando por fieles, presbíteros, todos los cardenales, arzobispos y obispos, niños que han recibido la Primera Comunión y autoridades civiles y militares.Alfombras de flores multicolores elaboradas por 160 voluntarios coordinados por 24 alfombristas de la Asociación de Alfombristas del Corpus Christi de Ponteareas (Rías Baixas) han vestido el recorrido. A su regreso a Cibeles, el Papa ha impartido la bendición y ha sido despedido por la multitud con aplausos.