El Mundial de Futbol está a la vuelta de la esquina y la FIFA muestra cada vez mas su poder político y económico. Obligó al Gobierno de la CDMX a remodelar calles, avenidas, colonias enteras, algunas estaciones del metro, entre otras cosas. Aunque dio marcha atrás en la prohibición de ingresar botellas de agua, estuvo cerca de lograrlo. Algo que sigue vigente es que el Estadio Banorte, que ha tenido múltiples nombres a lo largo del tiempo, se llamará Estadio Ciudad de México durante el Mundial, la razón es simple: prohíbe utilizar nombres de empresas durante sus eventos, esto por lo menos se podría cuestionar desde la perspectiva de la competencia económica.A partir de la semana que inicia el mundo entero solo hablará de futbol. Algunos temas tendrán que pausarse. Espero que en algunos casos como conflictos bélicos, la pausa sea permanente y se logre el objetivo de que el deporte sirva para incrementar la paz. En otros casos, se pondrá a prueba la capacidad de las ciudades para satisfacer las necesidades elementales de los turistas que llegarán. El agua, alimentos, alojamientos, energía, recolección de residuos, etc. definitivamente tendrán un alza en su demanda. Veremos cual de los tres países sede enfrenta menores conflictos al respecto.El uso de plataformas digitales para el transporte es un caso que se cocina aparte y del que ya he comentado en este espacio. Es altamente probable que este evento sea la estocada final que acabe de una vez por todas con la forma clásica del servicio de taxis y se migre al de plataformas digitales. Se tendrán que idear nuevos mecanismos de regulación, si es que son necesarios, y los sindicatos de taxistas, así como las placas para el servicio de taxi, se depreciarán dramáticamente. Pronto veremos si este pronóstico se materializa o no.El tema del cambio de nombre del Estadio para poder ser sede de algunos partidos es de pensarse. El Coloso de Santa Úrsula ha tenido varios nombres. El más reciente es Estadio Banorte. El nombre debió cambiarse para no pagar regalías a la FIFA por utilizar una marca comercial durante sus eventos. Este caso se podría clasificar como un caso particular de ventas atadas: Imponer condiciones de exclusividad para vender o comprar, la extinta COFECE lo documentó en el link adjunto, en su página 7. Este órgano ya no existe, pero sus funciones sí, sólo se trasladaron a la comisión antimonopolios de la Secretaría de Economía.En otro contexto posiblemente Banorte podría defenderse y conservar el nombre apelando a esta práctica. Pero en México los juicios son tan largos que probablemente llegará el siguiente Mundial y no se habrá dictado sentencia. Por eso es más barato y cómodo cambiar el nombre de modo transitorio. Pero el hecho muestra que el poder de la FIFA está por encima del marco legal y que es capaz de, si no romper, sí por lo menos, torcer la legislación en materia de competencia económica.La institución tiene poder económico y político. Y mucho. Trascendió las barreras del deporte para incursionar en otros terrenos. De modo circunstancial o deliberado, pero es una entidad que tiene tanto poder que hasta entrega premios que se ostentan como de la Paz.Ser sede de un evento como que se aproxima trae muchos beneficios. De diferente tipo. Eso no se cuestiona como tampoco el que se obligas a los Gobiernos a ponerse las pilas para tener una mejor Ciudad. Pero se debe tener cuidado con el poder de la FIFA. El deporte también es un negocio y mueve cifras millonarias. Hay empresas que se han tenido que fragmentar por el tamaño y poder que tenían. Uno de los casos más conocidos es el de Microsoft. Posiblemente es el destino que le depara a la FIFA.Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAMÚnete a nuestro canal