Calaceite es un pueblo especialmente bonito, de eso no hay duda, pero es cierto que en la comarca del Matarraña, en Teruel, hay muchos otros pueblos bonitos, así que su belleza no lo hace tan especial estando donde está. Sin embargo, Calaceite juega en varias ligas a la vez. Conserva uno de los conjuntos históricos más interesantes de la comarca, con calles empedradas, plazas porticadas y casas señoriales que hablan de siglos de prosperidad ligados al comercio y al aceite de oliva, pero este municipio esconde mucho más que una cara bonita.

Cuando caminamos por sus calles, basta con recorrer la Plaza de España, asomarse a la Placeta de la Lonja o avanzar por la calle Maella para entender por qué está considerado uno de los pueblos más llamativos de Aragón, y por qué pertenece a la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España. A cada paso aparecen fachadas de piedra, balcones de forja, antiguos portales de la muralla convertidos en capillas y rincones que conservan intacto el carácter de una villa que ha sabido crecer sin perder su identidad.

Pero como verás, Calaceite es mucho más que un casco histórico bien conservado. Aquí nació el arqueólogo Juan Cabré, una figura clave para entender la prehistoria y la cultura ibérica de la zona. También fue refugio de escritores y artistas durante la segunda mitad del siglo XX, hasta el punto de que por sus calles pasaron nombres tan conocidos como José Donoso, Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa. Y a apenas un kilómetro del pueblo, entre campos de olivos, el poblado ibérico de San Antonio recuerda que la historia de este rincón del Matarraña comenzó mucho antes de la Edad Media.